sábado, 8 de noviembre de 2008

¿Y al mundo que le importa lo que es sólo de dos?

Que no entienden que tus labios y mis labios saben entenderse mejor por si solos.

Que los pensamientos están demás cuando los cuerpos se reconocen como viejos hermanos.

Lo he pensado y pensado y pensado, mira que enamorarse a los 50 años es difícil, cuando las carreteras no sólo han sido recorridas, sino que ya los baches de la edad se dejan sentir a cada kilometro.

Pero te apareces así, transparente, tus ojos que me miran y me emocionan como si yo fuera un chiquillo otra vez. Quince años eran tan pocos… estos días rogaría tener muy poco.

Mira que no sé que ves en mí, creo que tú eres la loca de la relación, yo sólo el antisocial. Pero eso sería asumir que tenemos una relación. ¿Y que tal si sólo yo te amara como loco, mientras tú, permaneces tan indefinida como quieras gozarlo? No necesitas amarme de vuelta, no sería la esencia de un verdadero amor. El verdadero amor es entregarlo todo sin preguntar nada a cambio ¿no crees? El amor, sin número del servicio social, sin cuenta bancaria, ni siquiera cepillo dental.

Pero podremos hablar de amor, si ni siquiera estoy seguro de si lo que siento es estar enamorado, puede ser como ya tantas veces el temor a la soledad, el deseo de terminar ese largo romance con ella y comenzar uno contigo. Pero puede ser que sea la comodidad, de tener una sonrisa que me reciba en casa, unas piernas que me cobijen en las noches de invierno y una boca con la cuál charlar a la hora de la comida.

No, no estoy seguro tampoco de que sea eso, aún si esto no fuera amor, no puede ser algo tan banal como una necesidad. No es mi naturaleza, me gusta estar solo y no quisiera sacrificarlo. Dime entonces si no es amor el querer que interrumpas mi privacidad. No sé, no puedo dejar de pensar en ti. Creo que Dios es un hijo de puta, cuando uno está decidido y quiere abandonarlo, a él se le ocurre que ese es el mejor momento para enviar a una persona como tú, que me revuelva el mundo, que me haga querer volver a escribir a pesar de haberme retirado hace versos de esa profesión. Y mírame, escribiendo sin el mayor pudor ortográfico, nada de métrica, nada de sintagmática, sólo sentimientos, sólo palabras queriendo desahogar lo que siento. ¿Qué siento? Que te quiero, que quiero quererte, que quiero darte el tiempo y que me des el tiempo para enamorarme plenamente. Siento que la vida se me acaba, que me pone triste el que no estés, que me pone loco el que aparezcas. Creo que me importas, como si fuera un interés puro, como si realmente no fueran dos días de conocerte, como si te quisiera de toda la vida.

Pero a los 50, no se pueden permitir esos bríos, uno debe mantener la calma y pensar que tal vez las parejas si sean para siempre, pero el corazón, los pulmones y demás ya se están por acabar. Que tal vez la mente no ha olvidado como amar, pero el cuerpo esa clase de amor no puede soportar. Quisiera poder tener tu edad, tu inocencia y tus bríos. En cambio me encanta contrastar, tienes suerte de que no sea yo un viejo raboverde cualquiera, en verdad que el carisma que me corresponde difícilmente podría alguien más superar.

En fin, balbuceo otra vez como jovenzuelo… Sólo quiero decirte que en estas palabras no tengo nada que decirte, que sólo siento lo que siento, que me siento enamorado, que en este momento estoy desesperado por no tenerte frente a mí, que evoco tu recuerdo, tu sonrisa y tu mirada y a cada momento siento que me pierdo, que se inclina mi balanza, que quiero tenerte cerca, que no me importan edades y compromisos sociales, disculpa sino soy tan buen prospecto… Pero sólo esto tengo para ofrecer. Si tú quisieras tomarlo…

Un beso, amor mío.

3 comentarios:

Dream Weaver dijo...

Jelous, tanto tiempo sin pasarme a comentar (mas no a leer). Y no te creas, a los 50 todavía puede hacerse mucho. Por mucho que ya se haya recorrido, aún queda más por recorrer. Esto no se acaba hasta que se acaba.

P.D. El blog quedó igual!!! Detalles aquí, detalles allá. Lo que sí, es que nunca me ha gustado el fondo negro con letras blancas, es horrible tener que leer así, pero en gustos se rompen géneros.
Saludos y suerte.

Pequeña Saltamontes dijo...

A mí nada más no me gusta la cabecera....

Muy bonito relato.

Me gusta mucho cómo escribes y expresas las cosas.

María Hernández dijo...

Hey hey!!!


ah....

shales, lo que solo es de dos...
es tan sutil, tan hermoso, tan propio,

fragil, delicado... pero a la vez tiene un fortaleza enorme... y mucho valor..

ah q pasa...

me gusto como lo expresas...

cuidese Padrino....
jajajaj

PAZ!!