viernes, 10 de abril de 2009

De como conocer a otras personas





Te acercas a una persona, la miras de arriba a bajo, observas su cabello, el color de su piel, la calidad y el tipo de ropa que usa, su estatura, su complexión y a partir de ahí te vas creando una expectativa de que tipo de persona será. Si es hippie, fresa, punk, dark, hija de papi, hijo de mami, riquillo, jodidón, cholo, puto, zorra, interesada, jinetera, etc.

Luego de eso procedes a saludar a la persona, le preguntas su nombre, te portas cortés, quieres saber sobre sus intereses, que hace en la vida, de donde viene, adonde va. Dejas que te pregunte también, por cortesía, pero también por ver adonde dirige sus inquietudes: si sus preguntas son personales, si son sobre tu ropa, si son sobre el clima, sino hace preguntas. Lo importante es que sigas con la conversación, dándote cuenta para donde va, si los temas que surgen son interesantes para tu interlocutor, si son interesantes para ti, si bosteza o mira hacia otro lugar, o si por el contrario mantiene la mirada en ti y responde a lo que le dices. De aquí te vas haciendo una segunda opinión. Puede coincidir con tus expectativas y entonces tendrás una persona estereotipada. Si lo que buscabas es un estereotipo lo has logrado.

Ahora que si tus expectativas no corresponden con la persona a la que estás tratando, deberías preguntarte el por qué de ello, si tu observación fue mala o si en verdad la otra persona no responde a un estereotipo. Si es la persona la que es diferente, que no pudiste adivinarla desde lejos, entonces probablemente sea una persona interesante. Con un par de conversaciones más que mantengas con esa persona podrás darte cuenta si vale la pena o no seguir buscando en ella.

Si después de todo, la persona sí es diferente de como se ve, te parece interesante, te agrada su compañía y crees que merece la pena ver como es por dentro. Acércate a ella, deja que se te acerque a ti, compartan un tiempo juntos, miren si les gusta hacer alguna actividad común. Y cuando haya llegado al punto en que puedas sentir que realmente es algo más que una persona extraña, más bien una persona conocida, asimilada… una parte de ti. Entonces sí, escribe sobre ella.

miércoles, 8 de abril de 2009

Monopolios

Si escribo de magos, alquimia y lecciones de vida personal… Me convierto en Coehlo.

Si escribo de vampiros y me hago best-seller… Soy Anne Rice.

Si escribo de conspiraciones secretas, soy un terrorista Dan Brown.

Si escribo literatura fántastica… quiero ser Tolkien.

Si creo que escribo literatura fántastica, soy J.K. Rowlings, o C.S. Lewis, o Phillip Pullman…

Si escribo de magos, shamanes y demás con un toque de prehispánico… Carlos Castañeda.

Si escribo acerca de psiquiatría, psicoanálisis o psicología, soy John Katzenbach.

Si escribo historias de amor, con vampiros o parásitos (o tonterías así) seré Stephenie Meyer.

Si escribo para decirle a la gente como relacionarse con los demás, me parezco a Dale Carnegie.

Si escribo de mujeres, dándoles vida sexual y un papel importante, Laura Esquivel se me adelantó.

Si escribo de homosexuales, de cómo se relacionan en México, pues soy Luis Zapata.

Si escribo libros de terror para niños, me dicen el maestro del terror R. L. Stine

Si escribo verdaderos libros de terror, entonces sí soy el maestro del terror Stephen King.

Si escribo con una redacción única , sobre ideas demasiado raras y gano un Nobel, me hago José Saramago.

Si escribo de una manera demasiado elegante, tal que todos me leen pero nadie me entiende, soy Umberto Eco.

Si escribo ciencia ficción alborotada de datos y adelantado para mi tiempo, Julio Verne.

Si escribo ciencia ficción adelantada a mi tiempo, de una forma muy literaria, me llamo Hebert George Wells.

Si escribo ciencia ficción usando drogas y siendo altamente adaptable al cine, soy Phillip K. Dick.

Si escribo ciencia ficción y por ciencia ficción me refiero a toda la historia de la robótica… Entonces soy Isaac Asimov.

Si escribo historias demasiado cortas y consideran que hago minificción, el maestro Augusto Monterroso.

Si escribo poemas y novelas por igual, llamame Mario Benedetti, sólo Benedetti.

En fin… Creo que se entiende la idea ¿no? ¿Cómo en un mundo ideal como el literario también hay monopolios? Es lo malo de nacer después.

domingo, 5 de abril de 2009

Anorgasmia



Es curioso, desde hace tiempo he venido sintiendo esto, de que en realidad estoy en un amplio estado de excitación, consciente de ello pero no logro avanzar nada. Despierto cada mañana con la piel erizada, recordando los detalles del sueño que ya es recurrente, casi puedo sentirlo y en ese momento creo que es verdad. Pero en lugar de levantarme y correr a hacerlo realidad, me quedo disfrutándolo, en un éxtasis de impasibilidad donde al final me quedó con sólo un sueño húmedo y un aumento en mi frustración.

Lo cierto es que cada vez varía un poco y a pesar de ser diferente siempre veo todo igual, tú cuerpo sobre el mío, el frío en las ventanas y el calor entre nosotros, como tus labios entran en contacto con mi boca e incluso todas esas diferentes vistas en posiciones casi pornográficas. Todo me emociona, me excita al grado de despertar en una humedad más bien incomoda y sin embargo siempre está ese detalle. No consigo terminar.

Por más estimulación y ganas de gritar, por más que puedo verte a la perfección y las imágenes cada vez se tornan más vividas siempre está ese maldito detalle. He intentado relajarme, he intentado presionarme, he intentado incluso no pensar nada al respecto, pero el éxtasis activo, ese orgasmo que se desborda… sólo no aparece. Y sigue la frustración.

Llevo días con el sabor en la boca y la idea en la mente, llevo tiempo pensándolo, apretando fuertemente las piernas durante el día para evitar mojarme, tengo todo el maldito día excitada y temo que me pase lo mismo. Que al llegar, estando a la expectativa de tu reacción, pase lo de siempre: que me mires con tu cara de desdén, vuelvas a caminar de largo frente a mi cuarto y te encierres con tu música cara en el tuyo, mientras yo regreso a una cama que me permite vivir en sueños, pero nunca llegar al clímax.

Y de nuevo estoy mojada y sin lograr concluir.

martes, 17 de marzo de 2009

La privacidad en internet

Desde hace tiempo he estado viendo como poco a poco el internet se va adueñando de nuestra vida, tenemos blogs, hi5, myspace, sónico, facebook, fotolog, metroflog, correos electrónicos. Tantos lugares que llenar con información sobre nosotros, tantas fotografías, tantos textos tan personales, tantos datos y poco a poco e ilusamente vamos abriendo cuenta tras cuenta, donde vaciamos nuestros sueños, deseos, emociones… Paulatinamente conseguimos volcar nuestra personalidad en tres o cuatro lugares y nuestra agenda en otros dos (ni me digan de twitter…).

Y por un tiempo, fue bueno. Podías darle a conocer a tus amigos toda esa información sobre ti, conocer a un montón de personas interesantes alrededor del globo, ligar, conseguir información de tus contactos, toda una red interconectada donde podías compartir álbumes de fotos sin tener que ir a la casa de tus amigos, donde podías ver sus intereses, los cambios en su vida, incluso cual es su estado de animo en ese momento. Pero…

¿Cuál es el punto malo? El costo que tenemos que pagar. Primero, aparecieron los acosadores. Desde que recuerdo en el internet siempre han existido personas que sólo entran para molestar a los demás (lo acepto en mi adolescencia fui uno de ellos). Algunos son agresivos en la sala de chats, entran en una sala donde pueden atacar a todos (en la de anime para decir que los otakus son gays, en la de gays para decir que todos son putos, en la de putos…), otros entran a un foro sólo para convertirse en un troll y crear discusiones largas y sin sentido. Pero ahora, que ponemos toda nuestra información en la palma de su mano, basta con que tomen una de nuestras fotos para jodernos la vida (o tratar de hacerlo), además de que mediante los geniales enlaces (muy comunes en hi5, myspace, etc.) pueden ir visitando a cada uno de nuestros amigos y extender el acoso. A una persona así, cuesta un poco de trabajo sacarla de tu vida más que nada por que es molesto, es molesto tener que hacer privado tu hi5, tener que meter moderación de comentarios y código verificador para evitar que cualquiera escriba cualquier pendejada en tu blog, cuesta tener que poner seguros y trabas para no toparte con gente así. Pero no todos sabemos como hacerlo.

Ahora lo peor es que después de los acosadores aparecieron los famosos secuestrados, los más conocidos los zetas, quienes tranquilamente hacen el trabajo de un hacker de la forma más sencilla. En lugar de tener que violar tu inquebrantable cuenta de correo (hasta ahora, las únicas formas que he visto que sean lo suficientemente sencillas para poder “hackear” un correo, son ver cuando otra persona escribe su clave, que esta la deje abierta, adivinar su pregunta secreta o si ya se sabe un poquitín de manejo de computadoras, un keylogger) bien pueden pasar a checar cualquiera de tus páginas y saber quien es tu familia, que casa tienes, si puedes pagar un viaje a Europa (tal vez un rescate), en fin, son tantas las cosas que pueden saber de ti, que te haces tan vulnerable.

Por eso creo que hay que tener cuidado en lo que ponemos, en lo que decimos y publicamos. Paradójicamente yo he decidido terminar con esto de hacer el blog impersonal, pienso que debo hablar un poco más de mí, que la gente conozca a Eco, si es que todavía hay gente que pase por aquí. En fin, un saludo al lector perfecto, espero que sigas leyéndome, como siempre lo has hecho, sin criticar, pero también sin sacrificarte a leer lo que no vale la pena.