viernes, 9 de abril de 2010

De regreso del valle de los muertos

Estaba seco por dentro, no quedaba más que los huesos de ese horrible cuerpo, pero ahí estaba de nuevo frente a la entrada de la ciudad. Se nos estaba agotando la paciencia y la imaginación. Era la decimosexta ocasión en la que habíamos tratado de deshacernos de él, ello, eso. Pero continuaba sucediendo como una maldición y claro que tenía que ser una maldición, no podía ser una casualidad que mientras eso se encontraba en el pueblo le ocurrían tragedias a las cosechas, a los pocos animales que quedaban y ni de que hablar de los niños. Por lo menos habían muerto cinco de ellos cuando habíamos tomado la abrupta decisión de llevarlo a ese lugar.

El valle de los muertos estaba más allá de las fronteras que nuestros ancestros habían marcado y eso estaba bien establecido. El que hayamos decidido llevarlo ahí fue por que todos consideramos que era absolutamente necesario. Llevábamos ya quince intentos enterrando, incinerando, arrojando al mar, realizando velorios, incluso hubo alguien que tuvo la idea de momificar, aun así eso seguía reapareciendo a las puertas de la ciudad con alguna catástrofe de la mano. La primera vez que regresó, se quemaron las cinco hectáreas de alfalfa del viejo ganadero. La séptima murieron cinco animales, los cuales no tenían una gota de sangre en el cuerpo. La mayoría nos mostrábamos renuentes a aceptar que realmente fuera una maldición, que ese cadáver fuera la causa de nuestros males. Eso fue hasta la decimoquinta ocasión, cuando se había optado por dejarlo en una caja de cristal en el bosque. En esa ocasión regresó y se llevó a varios de nuestros niños. Aparecieron dos cerca del pozo, muertos, y por lo menos hubo tres o cuatro más que habían desaparecido.

Nos mandaron sólo a mi mujer y a mí. Yo cargaba el cuerpo y ella me ayudaría a llevar las provisiones necesarias para lograrlo. No hubo grandes despedidas cuando partimos, lo hicimos de madrugada, con sólo el amanecer por delante y los aullidos de los lobos a lo lejos. El viaje fue en realidad horrible, tenía que cargar eso en la espalda. Mi mujer había quedado tan trastornada que apenas hablaba… había perdido todo su brillo. Apenas intercambiábamos las frases suficientes para saber cuando había que parar para comer o dormir, cuando podía haber algún peligro como un barranco o animales salvajes. Eso era todo, no había amor ni amabilidad en sus palabras. Yo no estaba mejor que ella.

Viajamos alrededor de una semana, siempre con la tentación de renunciar a sabiendas de que si no llegaba al valle de los muertos seguramente él… eso, volvería a la ciudad, tal vez hasta antes que nosotros. Creo que fue ese pensamiento lo único que me permitió seguir adelante. Quería salvar a mi pueblo, sin importar la peste y el horror que cargaba a mis espaldas.

Cuando estuve a punto de darme por vencido pude ver la entrada al valle. Quería estar ahí sólo lo necesario, dejarlo e irnos lo más pronto posible. Dicen que en el fondo se encuentran toda clase de cuerpos, de demonios, tanta maldad. Por eso es un valle, solamente así sería posible contener tantos horrores tan cerca de la tierra. Localicé un barranco, me acerqué a la orilla y dejé por un momento el cuerpo en el suelo. Tuve la tentación de rezar, pero el lugar era tan silencioso, tan triste y vacío que no tuve la mayor inspiración para hacerlo. Me disponía a arrojarlo al fondo, cuando mi esposa se abalanzó sobre el cadáver, lo levantó del suelo lo suficiente para poder abrazarlo y llorar con los restos de su cabeza sobre su regazo. Una madre siempre será una madre.

sábado, 23 de enero de 2010

El sentido de la vida


Escribo una columna de consejos para despertar la sensibilidad al mundo de las personas comunes. Son consejos tan torpes y estúpidos que me da pena que sea eso lo que me paga la renta. Es cierto que sigo escribiendo mi novela, pero de algo tengo que vivir. Es increíble la cantidad de personas que necesitan “superación personal”. Sólo tienes que decirles que sean felices en palabras rebuscadas y todos se lo tragan. Es increíble como somos decadentes el día de hoy, necesitamos que alguien nos diga como vivir la vida, decían que la felicidad no se podía comprar y sólo mira en tu librería más cercana, tendrás mínimo treinta bestsellers ofreciéndote las respuestas para vivir sano, feliz y tener todo el sexo del mundo.


Por eso es que yo tengo chance, los padres no saben que hacer con sus hijos, los hijos no saben que hacer con su vida y yo sólo tengo que decirles lo que ya saben (o deberían saber), que la comunicación es la base de una buena relación, que hagan de la vida lo que tengan ganas de hacer y que todo el mundo cometemos errores. Pueden decir que soy optimista, lo cierto es que sólo soy observadora. A través de los años he podido observar lo que las personas buscan, lo que quieren escuchar. Por eso tiene éxito mi columna. Por mí que todos se vayan al infierno mientras me lean y por ende, tenga suficiente dinero para comer. De eso es lo que se trata la vida.

jueves, 21 de enero de 2010

Le sens de la vie


Hoy no queremos trabajar. No se debe a nuestros sueldos, la paga es mala pero tenemos todo lo que necesitamos, un techo, comida y una familia que nos quiere a pesar de no tener un rolex en el brazo o un rolls Royce en la cochera. Las horas laborales son las adecuadas, dignifican nuestro esfuerzo y sabemos que somos el motor que impulsa al país. Tenemos las prestaciones necesarias, un seguro médico que nos cuida a nosotros y nuestros hijos, gracias a los créditos la mayoría hemos podido comprar una pequeña casita que nos permita dejar de pagar renta y ser dueños de nuestro patrimonio. El ambiente de trabajo es muy agradable, tengo más amigos dentro de mi sección que los que tuve incluso en la escuela, tenemos un equipo de futbol en la empresa y las convivencias de esparcimiento que hacen cada tres meses terminan siendo las mejores parrilladas y días de campo. La huelga no es debido a nuestros superiores, tampoco a la crisis, no se trata de buscar un beneficio, no es que seamos unos huevones como ustedes nos han pintado. Lo que pasa es que a Rodríguez se le ocurrió preguntarse que sentido tiene la vida y nos hemos dado cuenta que nuestras almas no están listas para seguir trabajando sin encontrar la respuesta adecuada a esta incógnita. Esperemos encontrar esta respuesta a la brevedad. Por su comprensión, gracias.

No es lo mismo... que 20 años después

Por fin después de que toda la vida he estado huyendo de este momento decido tomar el riesgo. Voy a la taquilla y compró un boleto “paseo del terror”. Recuerdo perfectamente que cuando tenía 10 años quise subirme a esta atracción. Venía con mis primos, todos mayores y por lo mismo apáticos, nadie quería subirse conmigo y me mandaron a comprar el boleto solo. Subí con un niño extraño, que por cierto olía muy mal y apenas el carrito se acercó a la puerta de la casa del terror yo salí de un solo brinco, ganándome una reputación como el chico más asustadizo de la familia. Pero esta vez es diferente quiero superar mi miedo.

Me acerco al cochecito, tal vez me vea ridículo, ya no soy un niño y voy a subir solo, pero tengo que hacerlo. La indiferencia de la señora que recibe los boletos y del tipo que acciona el mecanismo que pone en marcha el carrito me hace sentir más tranquilo. Ya arriba del juego es como si estuviera otra vez en mi niñez, incluso me parece ver a mis primos detrás de la fila que espera para subirse al juego, pero es sólo mi imaginación. Cuando ya estoy bien acomodado el carrito se pone en marcha y pasa la primera puerta.

El pasillo está oscuro y yo sostengo fuertemente la barra del carro, puedo ver unas pinturas en la pared de fantasmas mal dibujados en colores fosforescentes. Estoy esperando de que de un momento a otro aparezca algo macabro del techo o de una pared, pero el carrito se limita a dar vuelta y del otro lado de la pared hay un muñeco mal hecho que cuelga de cabeza y exhibe unas manchas de pintura falsa, el mayor miedo que me causa es el que pueda golpearme en la cabeza al pasar cerca de él. Detrás de él la puerta que me deja salir al exterior del edificio. Este tramo es por donde muchos exhiben cara de terror, pero yo me muestro con una orgullosa seriedad, he pasado la primera prueba, sólo son unos segundos los que permanezco afuera antes de volver a entrar.

El camino ahora se convierte en una pendiente en la que el carrito va subiendo, ahora sí está completamente oscuro, en verdad me da miedo que no haya ni una pequeña luz, me preparo para cualquier susto fuerte, quiero cerrar los ojos pero no puedo permitírmelo, tengo que ser valiente, por lo que sostengo la barra con más fuerza preparado para lo que aparezca. Entonces veo en la parte superior de la rampa un diablo que sale de un ataúd, además de que me parece algo sin sentido (¿acaso sería un diablo viviente?) la mascara que tiene es parecida a la de ese luchador de la AAA que, créanme se ve entretenida pero para nada diabólica. Después el carro se abalanza a mayor velocidad, pasa junto a una figura de una mujer desnuda de cabello largo, se ve de lejos y se parece a los cabellos de la chica del aro, en verdad me causa un terror que no puedo evitar pero al no poder apartarle la mirada apenas y si noto al tipo que brinca de improvisto en su silla eléctrica del lado contrario del carrito. Creo que lo peor ya pasó, aunque de repente siento una telaraña falsa en medio de mi cabello que hace recorrer un escalofrío por mi espalda.

Estoy seguro que ya es el final del trayecto cuando pasó la puerta, pero entonces me doy cuenta que falta una pendiente en vertical, totalmente oscura. Espero un susto, un monstruo o un vampiro que salga de la nada. De nuevo tengo miedo de que aparezca arriba de mí y pueda golpearme directamente en la cabeza, pero el miedo no es a hacerme daño, es que en verdad me daría miedo tocarlo. El carro baja a gran velocidad y mientras espero un susto siento algo duro que me golpea la cabeza, tengo ganas de gritar y mi cuerpo da un ligero brinco, pero la puerta final ya está aquí afuera, sólo tengo que ser fuerte unos segundos más. Salí, he triunfado. Ya no podrán burlarse más de mí, ni mis primos, ni la familia, ni nadie.

Ahora sabía que podía hacerlo todo, poco a poco he ido superando mis miedos de la infancia, he disfrutado del cine y la literatura de terror, he aplastado a las arañas de las que antes corría y aprendido a andar a oscuras a pesar de sentir que algo acecha entre las sombras. Poco a poco he ido logrando lo que me he propuesto, soy un hombre nuevo. Estaba justamente pensando todo esto, disfrutando de mi victoria mientras bajaba del carrito y me dirigía a las escaleras de salida. Justo en ese momento alguien grita mi nombre.

— Alfonso —Me dice mi primo Ramiro, quien al parecer trae a sus dos hijos a la feria— Tan grandote y subiéndote a esos juegos… Te hace falta madurar primo, ja ja ja.

miércoles, 20 de enero de 2010

Experimento


Por un momento olvida quien eres, toda tu vida. Deja a un lado tus valores, prejuicios y moral. En este instante no eres más que un recipiente vacío. Entonces tomaremos la vida de otra persona y entrarás en ella. Te calzaras los zapatos ajenos. Pero esa persona no puede ser alguien cualquiera. De nada serviría este experimento si te diéramos un perfil que nada tiene que ver contigo. Sería inútil que si tú eres un brasileño, amante del futbol, de sangre caliente y sabes bailar samba te diéramos a elegir pensar en ser una jovencita de Corea del norte, si nunca en toda tu vida  ha importado Corea del norte, más que para pasar algún examen de geografía.


Lo interesante sería que pensáramos en alguien que tome un contraste contigo, hasta este momento sé que hablas español, que tienes acceso al internet, probablemente tienes correo en Hotmail, usas google, así como por lo menos conoces que son los blogs (si no, no estarías aquí). Lo más probable es que seas latinoamericano, tal vez mexicano, ya que generalmente las personas que entran a este blog son mexicanas. Además tienes tu pasado particular, tu infancia, tus golpes y moretones, cicatrices que marcan tu cuerpo. Seguro tienes recuerdos agradables, hermosos con tu familia, con tus amigos, con tus parejas. Pero también viviste momentos de tristeza, de dolor y sufrimiento, la muerte de un ser querido, la vergüenza, el descubrimiento de que no todo el mundo es tan bueno como creías. Busca en tu vida, algo que te marco, busca a esa persona que no quieres recordar, esa persona que te hice sufrir, sabes que te molestaba, su actitud no corresponde con lo que tú crees, probablemente sus valores y sus creencias son radicalmente diferentes a las tuyas. Ahora atrévete a imaginarte, que tú te vas a convertir en ella.


¿Qué siente esa persona? ¿Cuáles es su mayor sueño? ¿Qué hace al despertar y que reza antes de dormir? ¿Cómo es su relación con su familia? ¿A quién es la persona que más quiere? ¿Cuál fue el momento más vergonzoso de su vida? ¿A qué le tiene miedo? ¿Cuál es su sabor favorito de helado? ¿Le gustan los días lluviosos o prefiere el sol inundando el cielo? ¿Hace orgullosos a sus padres? ¿Pertenece a un grupo de amigos? ¿A qué religión pertenece? ¿Cuál es su libro favorito? ¿Qué es lo que más le importa en el mundo? ¿Cuál es su razón para vivir y morir defendiéndola?


Cuando en verdad logres responder estas preguntas. Respirar, escuchar, oler, pensar y caminar como esa persona, sólo bajo esas circunstancias, reflexiona por que no te agradaba, busca en sus razones para haber sido así contigo ¿Por qué te trato mal? ¿Por qué no lograron llevarse bien? Lo que te pido no es que lo justifiques, tampoco que simpatices con esa persona. Sólo quiero que logres entenderla, de eso se trata la vida. No tienes que agradar a todos, no tienen que gustarte todos. Pero debes saber que todos somos seres humanos, que tenemos  más similitudes que diferencias y que a pesar de cuanto puedas estar en el lado contrario de una persona, siempre habrá un poco de razón en la forma de ser de ella, tal vez la misma razón que en tu forma de ser. No discrimines, no juzgues, ni condenes, por que recuerda que tú estás del otro lado y el orden de los factores no altera el producto.

martes, 19 de enero de 2010

SPAM


Estaba revisando el buzón que se veía rebosante de correspondencia. Cómo siempre tome los recibos de luz y agua, así como los estados de cuenta de mis tarjetas bancarias. Se podría decir que es lo urgente. Separé la cantidad de dinero que necesitaría para atender esos asuntos. Esa es la parte seria de la labor. Después continuamos con la revista de selecciones que llega cada mes. En la portada, la historia del terremoto y las vidas que cobró en Haití, secretos para bajar de peso y como siempre sus partes cómicas, anécdotas y chistes, por los cuales hurgo toda la revista para comenzar a leerlos y dejar los artículos para los momentos en que realmente no tenga nada más que hacer. El resto de la correspondencia lo dejo por un lado. Lo veré después, si… después.


Pasa el día, ya saben hacer la comida, sentarme a la mesa, ver televisión mientras disfruto de un delicioso espagueti con albóndigas. En la tele está la discusión del otro día, los homosexuales y el matrimonio, los homosexuales y la adopción, el idiota de esteban arce… Luego con lo del huracán no sé quien fue cortina de humo para quien. Pero bueno, por lo menos es más interesante que esos programas de revistas del corazón. Nunca he soportado a Pati Chapoy ni su “labor periodística”. Me aburro lo suficiente de la televisión como para pensar en revisar el resto de la correspondencia, pero no tanto como para hacerlo. A fin de cuentas la discusión entre la estúpida sexóloga y el periodista homofóbico y prepotente no era tan interesante. Por lo que chequé un par  de folletos, publicidad barata. Nada interesante.


Después fui al estudio, estaba trabajando con unas mezclas experimentales. Ya sabes la música experimental está de moda y todos creen que es lo máximo. En lo personal hacer sonar un montón de fierros por ahí, voces raras y meter sonidos de juguetes, alarmas y otras cosas desesperantes me parece demasiado simplón como para ser considerado Música. Pero bueno, en el antro quieren que haga más remixes así. La chamba es la chamba, sobretodo cuando de ella depende la papa. Y claro, pensar en papa, me dio ganas de tomar unas Sabritas de la alacena.


Otra vez pasar por la mesa del comedor, sentía como que el resto del correo me miraba con resentimiento, “eaaa, no somos lo suficientemente buenos para ti, ¿verdad?”  “pinche puto”, Yo me hice oídos sordos, mientras tomaba una bolsa de papas fritas de la alacena y cuando volví a pasar después de haber sacado un refresco del refrigerador. Ya en el estudio no volví a pensar en ella, con tanto ruido, combinaciones de luces y humo de cigarrillo, no había más tiempo para pensar. Ahí pasé toda la tarde.


Ya por la noche, me senté otra vez a la mesa. Encendí la laptop y estaba hablando con unos contactos pendientes acerca de unos negocios pendientes, arreglos musicales, un par de bandas que querían que les ayudara en la producción de su disco y claro, siempre hay alguno que otro que dice ser tu fan y quiere decirte lo mucho que te admira, lo cual repudio, sobretodo cuando son hombres. Ábreme, No estés chingando, no ves que estoy checando mi email. Ya culero, me tienes esperándote toda la tarde, No estés jodiendo, necesito buscar unas pistas nuevas. Te voy a partir tu madre si no me revisas de una buena vez, Está bueno, está bueno, ya para que no estés jodiendo. ¿Abrí el sobre y sabes que había dentro?

























Un premio de esos que envían a todos los que nos suscribimos a un concurso fantasma...
Con sus reglas:

1. Mencionar y enlazar a quien lo concedió.
2. Explicar de qué se trata el premio.
3. Elegir y enlazar cinco blogs para continuar el premio.
4. Anotar las reglas.
5. El diseño y las reglas son inalterables.
Revisé el remitente, pensando que se trataba de otra publicidad basura, SPAM. ¿Pequeña Saltamontes? ¡Que rayos es eso! "Para ti, que me has hecho ver en tu forma especial de ser otro camino, te envió este premio, para aquellos blogs que nos invitan a la fantasía, ya sea por su temática y/o diseño"

Sí... claro, me dedico a hacer canciones para junkies, rara vez uno de ellos recuerda lo que hizo, mis composiciones originales están condenadas al fracaso y creo que nunca saldré de ese estigma. Y esta persona o cosa o lo que sea cree que soy especial, que vivo en un mundo de Fantasía...
Nada mejor que ganarte un premio, de esos que son en base cadena, donde una persona se lo envía a 5, esa a otros 5, bajo la excusa de que son especiales, mágicos, maravillosos. Que te hacen vivir la fantasía. Entonces esperan que yo mande copias de este mismo "premio" a otras 5 personas, sobretodo siguiendo sus bases.

Si claro, como si yo conociera a otras 5 personas mágicas y maravillosas... Si todas las personas que conocía desaparecieron de estos lugares. Si acaso podría pensar en Sybille y sus problemas mentales, en Amanecer, su alma de niña con tantos admiradores, al gran señor indigente que a veces visito en el parque. Claro, sólo en ellos podría pensar. Pero no creo que esto les importe más que a mí.

Tomé la hoja de maquina con el "premio" impreso, lo hice bolita y lo tiré al cesto de basura. Tengo demasiado trabajo, demasiadas ocupaciones, como para andar perdiendo el tiempo en pendejadas. Como si yo pudiera soñar con la fantasía. Lo único que quiero es que pegue mi música.





Por si alguien no entendió, Pequeña saltamontes me dio este premio y se lo agradezco en mi forma especial. A las únicas 3 personas a quienes puedo darles un premio son a Amanecer, a Sybille, por la cercanía que tengo con ellas y al Indigente Iletrado, por la admiración que le tengo. Quisiera nominar a otras personas, pero la blogosfera ha ido desapareciendo poco a poco y las personas que me gustaría que escribieran no lo hacen, a pesar de que se los suplico en la vida real. Pero bueno. Pequeña Saltamontes, gracias por acordarte de mí.




lunes, 18 de enero de 2010

Fobias


Que curioso es lo de Marcos, era el chavo más agradable de la escuela. Le gusta el futból y era el que siempre metía más goles, era de los más altos del salón y les gustaba a las niñas. Sacaba buenas calificaciones, siempre estaba en el cuadro de honor y las maestras hasta lo querían. A mí me caía bien, como a toda la bola. Lástima que fuera puto.


Mi papá me lo explicó, Marcos es puto por que tiene dos papás. Por eso ya no jugamos con él, no quieren que nos vaya a contagiar.