miércoles, 28 de noviembre de 2007

¿Para que sirven los blogs?

Para escribir cosas sin sentido.
Para subir links de cosas útiles, generalmente programas que sirven para hacer cosas que mucha gente queremos hacer pero no sabemos que programas usar (por ejemplo: programas para convertir archivos de música)
Para escribir cosas sin sentido.
Para hacer una especie de diario donde una persona cuenta muchas cosas que le han pasado en su vida.
Para escribir cosas sin sentido.
Para que verdaderos maestros de la escritura bloggera nos asombren con post donde nos dicen la misma cosa sin sentido que el común de los mortales, pero con verdadero estilacho.
Para escribir cosas sin sentido.
Para poner muchas imágenes graciosas o eróticas o de chicas en bolas o de chicas con bolas o de chicas hechas bolas o de chicos y sus bolas o imágenes en general (como un 4chan particular)
Para escribir cosas sin sentido.
Para poetas frustrados que tienen ganas de poner sus poemas y creer que alguien los lee (y se enamora de ellos)
Para escribir cosas sin sentido
Para que veamos mujeres increíblemente bellas, buenísima onda, que hablan con cualquiera de nosotros simples mortales, con una vibra sexual cha hondísima, que le entran a todo, prácticamente la mujer perfecta. Sólo para descubrir que viven del otro lado del globo terráqueo.
Para escribir cosas sin sentido.
Para que escritores frustrados hagan su revista periódica, sus ensayos, cuentos o cosas así y sentir que tienen un amplio público y algo que incluir en su currículum vitae cuando vayan a buscar un trabajo real.
Para escribir cosas sin sentido.
Para que la gente nos cuente de sus muchas cosas que hace, lo que le gusta y bla bla bla todo para terminar ligando con un tipo que va a ir a tu ciudad en el próximo mes con el que puedes o no terminar teniendo sexo casual (si tu eres tipo, probablemente hayas hecho la misma cita pero desde el lado contrario).
Para escribir cosas sin sentido.
Para presionarte de que tienes que escribir cada cierto periodo de tiempo (a riesgo de perder lectores) aun cuando blogger no borra tu cuenta por inactividad.
Para escribir cosas sin sentido.
Para buscar a otras personas por medio de sus blogs y hacer un gran club, es decir, blog comunitario donde todos escriban acerca de un tema en común como anime o computadoras y ser un gran grupo de amigos felices.
Para escribir cosas sin sentido.
Para hacer tu propio webcomic donde la gente se ría de tus ingeniosos chistes, generalmente con tintes geeks (es decir, friáis)
Para escribir cosas sin sentido.
Para tener una pagina web gratuita donde pueda contactarte acerca de tu grupo o tu escuela o tu empresa, o cualquier cosa de la que quieras hacer tu blog.
Para escribir cosas sin sentido.
Para dar direcciones de donde bajar manga, o música o libros o webcomics o cosas así, ya sea con recomendación o por medio de paginas que uno conoce donde ya tienen una amplia colección.
Para escribir cosas sin sentido.
Para hacer que la gente piense lo que tú quieres que piense por que sabes que lo que piensas es lo que la gente debe de pensar por que tú piensas de esa manera y nadie debería pensar de forma diferente.
Para escribir cosas sin sentido.
Para buscar el blog de alguna chavita indefensa y empezar a acosarla de manera anónima o con una cuenta falsa en caso de ser necesario, decirle hasta de que se va a morir o que le vas a hacer si la encuentras.
Para escribir cosas sin sentido.
Para muchas otras utilidades que un blog pueda llegar a servir siempre y cuando no te falle la imaginación y tengas que recurrir a leer este post para ver que otra cosa puedes usar tu blog (o hacer una investigación de campo)

sábado, 3 de noviembre de 2007

Niño

Había un niño, infantil, inocente y feliz como los niños. Vivía feliz con sus padres, con su hermano, con su vida. Pasaba el tiempo y el niño seguía siendo niño, pero tenía que crecer. ¿De qué manera debía crecer este niño? Dejando de soñar. Le dijeron los maestros. Tenía que dejar eso de lado, dejar de soñar y comportarse como adulto. El niño se resistió, luchó, forcejeó, lloriqueó, hizo berrinches. Pero todos los otros niños crecían. El no podía seguir así: tenía que dejar de soñar.

Le dijo adiós a los juguetes, adiós a los juegos, adiós a las sirenas, los magos, los genios, los caballeros y los dragones, adiós a los otros mundos, a los extraterrestres, a sus padres, a su hermano, a los amigos, le dijo adiós a todo aquello que quedaba de sus sueños y se hizo hombre.

El hombre creció, aprendió a trabajar y a ganarse la vida, aprendió a luchar y a tomar responsabilidades. El hombre aprendió a ser hombre. Luego de esto se enamoró de una gitana. De una mujer que seguía siendo niña. Ella le pidió ver sus sueños; pero él se negaba a que se acercara al tema. Le decía que estaba ocupado, que en ese momento no era debido. Que los sueños son personales y que los sueños, eran sueños nada más. Ella estaba triste, pues no le mostraba sus sueños. Pero él ya no podía soñar. Pasó el tiempo y ella se alejó. Fue entonces que el hombre soñó. Soñó que estaban cerca, soñó que la tenía, soñó que eran niños y compartían las calurosas tardes del verano. Soñó que se besaban y caminaban juntos de la mano. Soñó que ella le pertenecía. Soñó…

Cuando despertó, el niño se dio cuenta que no quería ser hombre.

Te más quiero (Ensayo)

Es una nueva forma de querer, no tiene que ver con querer y ya. Va más allá, tiene que ver con sentir, con desear y realizar de una manera los sueños, que sólo se puede conseguir con una persona realmente especial.

El te más quiero no se consigue de cualquier manera, necesita uno realmente encontrarlo en la otra persona. El te más quiero tiene que ver con sentimientos, pero con sentimientos trascendentes y únicos. Tiene que ver con encontrar a la otra persona.

Pero no es sólo encontrarla. No, tiene mucho más detrás.

En el te más quiero uno no se sufre. Es feliz con y por la otra persona, que está ahí, cerca o lejos, junto a uno. Te más quiero es decir este amor es otro pedo. Te más quiero es nuevo a pesar de ser tan extendido. Te más quiero es querer y más, mucho más. Te más quiero es tan profundo que puede llegar a mover montañas.

Te más quiero, no lo niego y si te más quiero te conozco. Te conozco y te siento y te veo y me entrego y me tomas y me miras y te gozo y me besas y me abrazas y nos realizamos uno en el otro. Todo con un solo te más quiero.

¿Riesgos? Todos…

viernes, 19 de octubre de 2007

¿Quieres ser mi cómplice?

Pensará usted, estimada señorita, que mi propuesta es puesto indiscreta; pero no creo que pudiera ser de otro modo, este viejo se nos muere de un día a otro llevándose todo al camposanto. Verá usted que la sabiduría y el conocimiento no son nada si no hay con quien compartirlo son como un amanecer, en todos los sentidos, en el nacimiento de la luz, la claridad de la visión que poco a poco nos permite ver un poco más y como todo amanecer debe ser disfrutado con alguien.

Pensará usted que estoy desesperado pues la soledad seguramente me ha consumido a tal grado que tengo la imperiosa necesidad de entablar el más mínimo contacto humano bajo el pretexto más casual que a mi mente se le haya podido ocurrir. Que me estoy volviendo loco y no respeto las mínimas reglas de la decencia como para evitar proponerle algo tan personal y bochornoso como lo es ésta carta. Que me estoy quedando viejo, calvo y mohoso y ya no puedo estar y ser y no puedo hablar y no puedo pensar con claridad y soy impúdico y soy egocéntrico y soy un imprudente para con usted.

La verdad es que quiero que piense eso y más, señorita, que piense usted eso de mí y mucho más, por favor, no tenga reservas, júzgueme, condéneme y piense lo más aberrante de mi persona; mas no se limite a ello. Piense también (y eso deseo con mayor fervor) en lo que este probe viejo le puede ofrecer, en lo que le quiere heredar, en todas las cosas que le puede dejar el viejo, escritor, ya orate.

Señorita ¿Quiere ser mi cómplice en este juego?

martes, 2 de octubre de 2007

Efecto Crónico

Ella tiene miedo. Al momento lo siente, la ha estado siguiendo durante toda la noche y ha llegado el momento de darse cuenta, que no podrá escapar. Quisiera que fuera un sueño, que todo fuera invento de su imaginación, quisiera creer que en verdad es tan fuerte como para evitarlo, quisiera no estar en suelo. Pero eso ya no importa.

Todo empezó en el cine, cuando estaba junto a su pareja y pudo sentirlo mirándola por sobre su hombro, probablemente la miraba con deseo y se tocaba aprovechando de la oscuridad. Mientras su novio la besaba ella no podía evitar sentir la penetrante presencia del hombre a su espalda, sentía que le perforaba la nuca, sentía como si estuviera respirando en su oído, en pocas palabras: estaba siendo acosada.

En el restaurante la cosa fue mas calmada, ella sabia que las 17 cuadras que separaban el cine de aquel lugar serian suficientes como para detener a su perseguidor. Cenaban calmadamente, tomando del vino mas caro, con los platillos mas lujosos, su novio románticamente besaba sus manos y le hacia declaraciones de amor eterno. Pero otra vez, al apartar la mirada de la mesa, pudo sentirlo, pudo sentir al “masturbador crónico” tocándose mientras la miraba, mientras se imaginaba como seria el violarla, pudo sentir perfectamente como toda esa acción sucedía debajo de alguna mesa lejana; pero al mirar alrededor, no pudo ver nada, sólo su perfecta atmósfera romántica y a su novio que la miraba absorto.

Al final estaba en su casa completamente convencida de que todo había sido un mal rato, su novio la había dejado, pues el tenia un examen importante al día siguiente y no podía quedarse, ella quiso pedírselo, que se quedara, que tal vez estaba asustada, pero al final decidió dejarlo, encender el televisor, prepararse un trago, meterse a la cama y dormir.

¿Qué le había impulsado a salir? Tenia ganas de un cigarrillo y de caminar, pero ahora, ahora todo eso había quedado a 20,000 leguas de distancia. Ahora lo único importante es que ya no podía escapar, ahí estaba, en un callejón sin mejor salida que bardas de tres metros de alto y por otro lado, la salida bloqueada por el masturbador crónico de penetrantes ojos negros, que se tocaba mientras se iba acercando, cada vez mas cerca, paso con paso, mientras ella temblaba de miedo, se tiraba al suelo, sujetaba sus piernas cercanas a su pecho y lloraba. El se acerco, hasta posar su miembro en el cabello de ella…

lunes, 24 de septiembre de 2007

Epilogo (Sindrome de Abstinencia)

Despertaste, te levantaste de la cama, te lavaste, te peinaste, lavaste tus dientes, te pusiste tu mejor vestido y nunca volviste.

Las razones, nunca las supe, no me entere si en verdad Laura había cumplido su promesa de hacerte saber lo que paso. Aun así es difícil creer que por eso me dejaras. No fue la primera vez.

Por otra parte, talvez te encontraste a otro filósofo, escritor, bohemio en Francia, que te dijera cosas dulces y tiernas en francés. Aun cuando juraste nunca dejarme, pudo haber sido así.

Tal vez, tal vez, tal vez nunca fuiste mexicana, tal vez eras francesa en negación, tal vez solo querías pasar un rato, tal vez querías que llenara tu vacío, únicamente por un tiempo.

Lo cierto es que me dejaste, sin una nota, sin una canción, una grabación o alguna de esas cosas románticas que suelen dejarle a los abandonados.

Pero yo, seguiré con tu recuerdo, seguiré besando mi almohada que aun huele a ti, con tus fotos en mi sala, para que cuando alguien pregunte yo conteste “esa es mi esposa y esta de viaje”.

Te diría adiós, pero espero que regreses, te diría hasta luego, pero tal vez el luego nunca llegue, solo me queda escribirte muchos libros, inventándome cada vez, un final diferente acerca de si regresas o no, de si moriste en el viaje, de si tienes un amante, de si estallo una guerra y no pudiste regresar o de si te atraparon los Nazis.

Lo único completamente cierto, es que seguiré solo… por un tiempo.

sábado, 18 de agosto de 2007

Día 7 (Sindrome de Abstinencia)

Apenas estaba despertando y pude sentir todos los síntomas de depresión. Por una parte seguía sin apetito, el sueño se me había ido dos horas antes de levantarme de la cama y no lo pude recuperar en todo ese tiempo -lo que me dejó levantado a las 10 de la mañana- mientras me revolcaba de un lado a otro hasta por fin levantarme a fumar. Ese era el otro síntoma habitual, que era extraño de por sí justificarlo sólo a la depresión ya que fumo para todo: cuando estoy feliz fumo un poco para celebrar, cuando me enojo fumo rápidamente para despejar ese sentimiento, cuando estoy excitado fumo en bocanadas profundas y tratando de enfatizar el como saco el humo y cuando estoy triste, fumo como alguien que sabe que pronto puede morir.

Y ahí estaba yo en nuestra casa absolutamente solo fumando en la oscuridad de nuestra recamara. Te extrañaba como nunca. Creo que lo más que nos habíamos separado eran tres días pero ahora sentía que hubieran pasado años desde que la casa tuvo tu presencia. Todo estaba en verdad desordenado, la cama no la había tendido en todos estos días, la cocina regada llena de más ceniceros que platos sucios, el baño estaba rebozando de papeles que estaban a punto de desbordarse del basurero. Todo parecía reflejar el como me siento por dentro cuando no estás.

Mi libido a su vez estaba que no me dejaba sentarme tres minutos tranquilo sin sentir que debía tomar medidas. A los quince minutos recordé aquél video que tomamos alguna vez. Media hora estuve como loco moviendo todos los armarios, los libreros, los cajones, cajas y cualquier lugar donde pudiera estar ese video pero sin rastro de el. Cinco minutos después cuando decidí ver cualquier otra cinta descubrí que misteriosamente nuestro video ya estaba en la video casetera. Me recuesto sobre la cama dispuesto a disfrutar del espectáculo y me preparo con cigarrillo en mano y cenicero sobre la mesita de noche.

Ahí estabas tú, unos meses atrás, con ese conjuntito de colegiala sexy que tanto me costó que te decidieras a ponerte. Yo detrás de la cámara interactuó contigo mediante pequeños diálogos pero tratando que toda la acción se centre en ti. Pones esa cara lujuriosa que sólo he podido encontrar en ti, esa mezcla perfecta de dos partes de erotismo, una de inocencia y otra de una locura discreta. Comienzas a jugar por debajo de la falda dejándonos a los espectadores pendientes de lo que en verdad sucede, mientras vas aumentando el ritmo te recuestas sobre la cama y dejas ver como te tocas por encima de unas panties completamente infantiles. La temperatura aumenta y vas quitándote la blusa mostrando un par de senos demasiado deliciosos con sus pezones erectos y como pidiéndome participar. Sigues tocándote y tus famosos gemidos no se hacen esperar, se puede oír perfectamente como gimes de la manera más real que haya yo escuchado en mi vida. Bien sabes que por esos gemidos fue que me gustaste tanto.

Apenas llegaba a esa parte cuando no pude resistirme más. Mi amor por ti terminó derramándose en mi mano. Poco a poco sentí como me iba separando de todo, como caía de nuevo en mi espiral. Como a pesar de saber perfectamente que seguía en mi cama me iba a Francia en busca de ti. Caí profundamente dormido. Por suerte el cigarro se había acabado mientras te quitabas la falda.

De noche desperté mirando hacia tu extremo de tu cuarto sólo para ver que tu ausencia continuaba, quedaba todavía una hora para tener que irte a recoger y la espera en esos momentos puede ser la más horrible de todas. Bien dicen que la hora más oscura es la más cercana al amanecer. Ahí me tenías de un lado para otro, sentándome en un sillón, parándome para sentarme en otro, encendiendo un cigarrillo, apagando el siguiente. Todo para que pasara una hora con la rapidez de otro año.

Te extrañé, te dije, Yo también, me respondiste. Durante el camino no hablamos mucho, tú dormías en el asiento del copiloto y yo trataba de que no nos estrelláramos en el camino. Tan pronto llegamos fuimos a la habitación y cuando quería decirte algo acerca de todo lo que ha pasado, dijiste que estabas cansada y que si podíamos hablar mañana. Yo por supuesto acepté y ahora termino de escribir estás líneas mientras te veo dormida en nuestra cama. Espero que al leer esto puedas en verdad perdonarme por todo lo que pasó en tu ausencia, pero sobretodo por que te dejara alguna vez ausentarte. Por que tú bien lo sabes, eres mía, para hoy y para siempre.