Otra forma de ver el mundo. La misma forma de ver el mundo. Una forma de ver el mundo. Una forma: el mundo. Ed mundo se informa. la Amorfa del mudo. Enferma del nudo... Ecofilia, pase usted joven.
No se pierdan el Show del raro, lunes, miercoles y viernes a partir de las 11:00 p.m.
Mi vista se queda fija en un punto cualquiera, mientras la pantalla se vuelve borrosa, llevo más de 16 horas frente a este ordenador y hasta ahora he conseguido... Nada. Nada más allá de lo oficial: que es un misterio, que no nadie sabe como ocurrió, el par de sospechosos y nadie para aclarar el crimen. No logro encontrar un número de teléfono, una dirección, por lo menos una de correo electrónico. Pero no hay nada, es como si de pronto toda la información acerca de ella se la hubiera tragado la tierra. Me preocupa, en verdad me preocupa y la incertidumbre no hace más que aumentar mi estrés. La incertidumbre de no saber que hizo ella, de que hizo él. De si fueron ellos o hubo otras personas involucradas. Me preocupa saber si se está escondiendo o si ya la encontraron y la tienen desaparecida. Quisiera volver a verla, de ahí lo extenuante de mi labor, tratar de ganarles a ellos con todos sus medios. Yo un simple hombre y su ordenador…
He hecho el contacto en un par de lugares, de ahí sólo queda esperar. Eso sí no soy yo el que se vuelve loco, a cada momento que pasa, pensando en la tortura, pensando en la violencia. Sabiendo que si me acerco yo también corro el riesgo de terminar igual, por mi sanidad mental, por mi seguridad personal, debería permanecer alejado. Es el estúpido corazón el que no me deja.
Me siento enfadada, simplemente esto no puede seguir así, siempre ha sido lo mismo desde que era pequeña. Reglas, prohibiciones, un ambiente tenso donde no se me permite hacer nada. Eso no ha cambiado con la edad, ni con las responsabilidades. Cada día tengo más cosas por hacer y ocuparme yo sola de ellas y sin embargo no me deja el tiempo ni me da la oportunidad de tomar mis propias decisiones. Pareciera que a todo me equivoco. Yo siempre he querido a estudiar psicología, entender como funciona la mente humana, las enfermedades mentales y esas cosas. Después hacer una especialidad en criminalística, siempre he sabido que es lo mío. ¿Qué pasa cuando decido irme a estudiar a León? Ella se opone, decide que no es lo más conveniente, piensa que sólo quiero ir a ponerme borracha, cogerme a medio mundo y salir embarazada. Es cierto que me gusta una que otra fiesta, pero tampoco es para vivir como ella lo quiere. Encerrada todo el día, sin hablar con nadie. Carajo, incluso estoy dudando, las niñas ¿en verdad me llaman la atención? O Sólo será que es por que casi sólo puedo compartir con ellas.
Recuerdo ese tiempo en León, era genial. Dormir tarde, levantarse tarde, estudiar un poco, pero casi todo el tiempo pasándola bien, con mis amigos y sobretodo con él. Lo amé de tal manera como creo que no podré amar a otra persona, lástima que las cosas se dañaran tanto entre nosotros y que él no me amará tanto como yo a él. Aún así, podía hacer lo que quería, dormir tarde, tomar, fumar o a veces simplemente escuchar mi música. Además como dije, lo tenía a él, en ese tiempo lo hacíamos dos o tres veces a la semana. Quiero que alguien me diga si encuentra un mejor remedio al estrés, por que hasta ahora, nada como lo que él me hacía sentir. En fin, eran buenos tiempos y cuando presenté el examen de admisión, ¡lo pasé!
Ahí estaba yo, en un momento de los más importantes en mi vida: inscribirme, vivir en León, estar con él, alejarme de casa. Luego todo se vino a la basura. Por el rechazo de mi dulce amor y la lejanía con él, comencé a buscar a M. M sólo era uno más, me hacía sentir agradable, me gustaban algunas de sus cualidades y servía para pasar el tiempo. Pero mi ella conoció a M y ahí fue donde todo se jodió: Prohibido irte a vivir a León, me vale madres que hayas pasado a la carrera, aquí también existe y quiero poder vigilarte, mientras yo te mantenga tienes que hacer lo que yo diga, así que o te aguantas o te pones a trabajar. Así perdí la oportunidad más grande de mi vida.
¿Sabes una cosa? en esos momentos me di cuenta que quería matar a mi madre.
He estado pensando en eso del amor, tantas personas hablan de él, lo crean, lo destruyen, lo comparten, hasta lo venden en fechas especiales (bueno, algunas mujeres de manera habitual) Y sin embargo, nadie termina por definirlo de la manera correcta.
Yo siempre pensé que el amor era predestinado, que encontrabas a la persona especial, la veías por primera vez y perfectamente sabías que tenías que estar con ella por el resto de tu vida. Muchas veces me engañé y defraudé de esta manera, pensando que el falso enamoramiento que sentía hacia una persona era el amor puro que aparecía a mi puerta, entraba sin pedir permiso y me decía “ella es con la que estarás el resto de tu vida”. Por un tiempo todo iba bien.
Pero luego sucedió que ese amor me dejó, la persona que alguien había creado para mí no estaba conmigo. Entonces debí de haberme equivocado, de chica o de creencia. Lo volví a intentar, con una y con otra y con otra. Sin cambiar mis paradigmas me enamoraba de forma compulsiva, engañándome y desgastándome poco a poco y sin darme cuenta. Por que bien es sabido que el corazón así como el cuerpo se desgasta. Se va acostumbrando al mal querer y los besos simplemente ya no saben igual. Mi lista continúo aumentando y a las personas aún les parece curioso que tantas personas hayan pasado por mi vida. Cuando menos te das cuenta ya ha pasado mucho tiempo y ya no quedan ganas. Es curioso ver como la vida se va llenando de antiguas novias y te vas quedando sin amigas. Pero yo no lo veía ni quería cambiarlo.
Con el sexo todo fue peor. En verdad, es uno de los placeres en la vida, pero como todos ellos es demasiado peligroso y usualmente el costo que terminas pagando es más grande de la inversión inicial que pensabas hacer en un principio. Das demasiado amor, dinero, tiempo, esfuerzo para darte cuenta que lo estás haciendo con una persona que no amas realmente y te das cuenta que el sexo con amor no es la cursilería que pensabas. Y lo volví a intentar, una y otra vez, la lista vuelve a crecer, ahora de manera distinta. La cuenta crece y cada vez quedo a deberle más al corazón. El egoísmo me hace entender que a cada momento que comparto con una persona de esta manera le voy regalando un trozo de mi corazón, pero al no amarla de la manera debida ella no puede entregarme el suyo y lentamente me voy quedando vacío.
Últimamente he pensado mucho en el amor, en el desamor, en la infidelidad, en los matrimonios por sólo 5 años, en que los noviazgos largos pueden ser bastante aburridos y monótonos. Pero me doy cuenta, que el amor ya no es como lo pensaba, no sólo al idealizarlo y creer que todo era como un cuento de blancanieves, enamorarse y vivir felices por siempre. El amor no es así.
Es una elección, que haces día con día, que reflejas con la persona con la que estás, pero también cuando no está ella. Es preocuparse y entender que no todo es dulce entre dos personas, que el gran precio que pagas con el sacrificio diario de tener que aguantar a otra persona no se compara con la recompensa de amarla, de saber que es lo más importante para ti, de sentir que lentamente dejan de ser dos y comienzan a hacerse uno solo. El amor es como el sexo, cuando es bien llevado a cabo, las dos personas se funden en una sola, hasta terminar las barreras donde comienza uno y empieza el otro. Pero eso sólo se logra, día con día, no todo es pasión y excesos. También está el aguantar, el esforzarse, un pequeño ejercicio diario de ver que uno puede dejar de ser un poquito egoísta y centrarse en otra persona.
Ahora entiendo que yo sólo buscaba el amor en el desenfreno, en los besos desesperados y los orgasmos furtivos. Ahora entiendo que sólo es cuestión de educar al cuerpo y al corazón, enseñarles a disfrutar de otros sabores, el corazón también tiene su paladar, sólo es cuestión de enseñarlo a disfrutar los momentos agríos, amargos y salados de la vida. Por que no todo es dulce entre dos personas.
Toma un poco de mí, guárdalo en tu cajón Mira que estamos de oferta, todo te puedes llevar toma mis pulmones todavía pueden respirar el estómago es bueno: todo lo que quiera tragar.
Córtame los labios y ponlos en esa cajita, para que cuando no puedas dormir, la abras, los abras y te arrullen con sus cuentos.
Toma mis brazos, siempre agradables, para que te transmitan el calor que se escapa de mi cuerpo.
Mis manos, esas son para que no gastes las tuyas, las mías están trabajadas, maltratadas, listas para seguir sufriendo, para que no tengas que hacerlo tú
Llévate mis oídos y ponlos bajo tu almohada, te juro que los secretos que cuentes entre sueños nadie más los sabrá. Por último te pido, que mis ojos los dejes intactos, sé que son bellos, sé que son sinceros y que a más de una persona han de enamorar, pero esos deja que me los lleve a la tumba, por que sé que no podría soportar el amarte y mirarte y saber que no podré tener jamás.
Acaso es tan difícil conseguir a alguien sincero, me preguntaste con tus ojos llenos de lágrimas. Es que todos son iguales, te prometen la luna y demás y al final todos se van. Mira que esta vida está llena de gente horrible, pero alguien como tú… eso sí es ser inhumano. Todo había empezado a pedir de boca, eras perfecto, mis amigos te amaban, hasta a mi familia tan chapada a la antigua la habías cautivada y para salir con esto. Pero mira que dejarme no creo que fuera en lo más remoto la mejor opción. Me dijiste que nunca me abandonarías y me prometiste el amor eterno. Nunca había desconfiado de tus poesías y tus canciones, era sincera al decir que te amaba y me entregué a ti. Pero no, para ti eso no era suficiente y comencé a alejarme, de los amigos, de la familia, mi mundo eras tú, todo girando en torno a ti y no era suficiente. Querías algo más, más pechos, mejor trasero, una sonrisa todo el tiempo… la verdad creo que ni siquiera tú sabías lo que querías. Aún así seguí adelante. Mira que te he amado como nadie lo hará jamás. Creo que el miedo era lo que te impulsaba, por más que yo rogaba que me amaras de la misma manera en que yo estaba enamorada de ti. Ahora aquél sillón en el que fumabas está vacío, sólo queda tu recuerdo y el humo. Pero el humo vuela ¿sabes? Se aleja y vuela al cielo y nunca regresa. Ahora el cielo es lluvioso, pareciera que cada día que no estás llueve incontrolablemente, como la tempestad que tengo dentro de mí. No tenías que irte, pero creo que nunca quisiste quedarte. La tristeza te consumía y mi alegría no era suficiente para alimentar tu herido corazón. Bien sabía que comenzamos cuando ella te desgarró, sin embargo, tenía la esperanza de que me tomaras a mí como tu nueva luz, como tu esperanza, aquella que te levantará del suelo, te hiciera volar y volvieras a creer no sólo en la vida sino en ti mismo. Las cosas no tenían que ser así. Me voy, dijiste y yo sólo te abracé, besé tus ojos y mire el vacío en ellos. No tenía que ser así pero tú ya lo habías escrito, que nuestros caminos estaban separados y que no se puede cambiar el curso de las estrellas. Nunca te importo la fuerza que mostraba para contigo, Nosotros… creo que nunca hubo un nosotros, sólo fuimos dos extraños tratando de no sentirse solos. Tú siempre estuviste solo y no querías dejar esa libertad. Eras esclavo de tu soledad y te sentías libre, como el lobo que sin tener una cadena no puede dejar de ser victima de sus impulsos. Estaba en tu naturaleza y esa no podía cambiarla. Mis lágrimas eran sinceras al decirte que te amaba, cuando exploraste mi interior y dijiste que tú también lo hacías, que llorabas y sufrías cuando estabas lejos. Creí fervientemente que me amabas cuando lo dijiste. No importaba que todo fuera mentira, no importaba nada más que tú. Lo malo era que pensaras lo mismo. No te importó el amor, la vida, sólo tu egoísta deseo y saliste en búsqueda de algo que ni siquiera tú sabías si existía. No creo que hayas encontrado lo que buscabas, salir a recorrer el camino sin una dirección fija es como querer resolver un laberinto sin saber que en realidad existe una salida. Desgraciadamente la salida la encontraste, tal vez no era correcta, sin embargo la escogiste a ella y no a mí. Tu largo romance con ella por fin había culminado cuando yo estaba lista para vivir el resto de mis días contigo. Aunque sabes bien, que mi vida sigue contigo, siempre contigo, no importa lo lejos que estés, sé que un día volveremos a estar juntos, que serás mi marido y yo, amor mío, por fin podré hacerte feliz. Te preguntabas si existía alguien sincero y dime si no soy sincera si aún estoy amándote a pesar de que has muerto… si todavía sigo respirando tu humo.
Me mirabas desde el otro lado del salón con tus ojos hermosos y rencorosos. Esa mirada enigmática enredándome a cada momento. Tú entablabas un juego del cual yo sabía muy bien las reglas. Guardar las apariencias. Bailabas como una musa, pasabas de mano en mano, de persona a persona, pero nunca tocabas sus bocas. Yo por mi parte en la esquina del lugar, entre las sombras, me deleitaba con tus formas delicadas. Perfectamente grababa en mi mente cada uno de tus pliegues. A todos los habías atrapado, todos aquellos que no te conocen. Yo al igual que tú, habíamos escuchado tanto el uno del otro y yo deseándote y tú pareciendo indiferente. Una sonrisa fugaz en tu rostro que desaparecía cuando me mirabas, cuando me miras a mí todo cambia. Es esa expresión en tu cara, donde bien sabes lo que estoy pensando, lo que quisiera hacer con mis manos. Pero eras un camino que no quería recorrer, aún no. Primero, teníamos que seguir, pues tus ojos lo dicen todo, cuando me atrapan, me enredan y capturan a los míos, los embelesan y todo, todo sin que nadie más que tú y yo nos enteremos. El ritual entre tú y yo.
Bailas, te pregunté y tú sólo me tomaste entre tus brazos, entre los ritmos sensuales y exóticos de las noches sin estrellas, donde tus formas y mis formas destruían antiguos fantasmas, de las ganas de visitar recónditos lugares tan olvidados. Detrás de tu cuello, en tu pecho, desgarrar tu espalda, todo apenas tomándote de las manos, con un vaivén tan suave como la música lo permitía. Perfectamente podía sentir tu piel llamándome por mi nombre, cómo si me recordara desde hace tanto tiempo y a su vez, sabiendo que mi cuerpo era perfectamente ajeno a ti. Y tú, seguías actuando, mostrándote como eres con los demás, cuando las miradas de la gente intentan atraparte. Pero lo supe desde un principio: teníamos que estar juntos como la arena y el mar. Como tu boca que me llamaba, esos labios dulces, rosados, tan cercanos… con ese sabor a cerveza, a tabaco y a la ciudad. Ese sabor que tanto me lástima.
Mis manos removiendo tus ataduras terrenales: un pantalón gentilmente deshilachado, una blusa que indecentemente escondía a un brassier estorboso, sólo tu pequeña ropa interior alejándome del paraíso. Mientras tu boca me recordaba que seguíamos en la realidad y me pedía fuego. Acercas tu rostro al mío cuando yo saco el encendedor y delicadamente tomas mis manos entre las tuyas, mientras la flama se acerca a tu cigarrillo mi corazón se acerca a ti, siento perfectamente como mi pulso se conecta al tuyo con ese simple roce de manos. Y yo sé que seremos uno antes de que la noche termine. Estoy seguro, que sin ti no puedo morir. No sin visitarte.
Segundo Encuentro
Tu cabello se enreda en mi cara mientras intento descubrir los recuerdos que guardas en tu cuerpo. Hace sólo unos momentos te veía y no te veía en la oscuridad, recordaba tus pechos pequeños, tus caderas adornadas con las cicatrices de tu alma que también se habían hecho presentes en tu piel. Has sufrido, amor mío y yo, quiero sentir un poco de ello. Te pido que me muerdas y me desgarres, que tus dientes y tus uñas sean los instrumentos de nuestro amor. Mientras clavas tus dedos en mi espalda puedo sentirte, flotando, volando a nuestro ritmo y la habitación llenándose de luz. Puedo ver como tu rostro cambia lentamente, se vuelve tan hermoso como si toda la vida hubiera esperado algo así, como si sólo me necesitaras a mí. Yo te necesito, a cada momento que estoy junto a ti y puedo saber que nunca me alejaré. Comienzo a ahogarme y te acercas y es tu aire el que respiro, eres tú quien me salva del precipicio, lentamente me alejas de la soledad, tomas la agresividad que hay en mí y la conviertes en algo hermoso. Es como si con cada movimiento tu cuerpo hubiera entendido lo que el mío necesitaba. Tenía sed, amor mío y es tu sudor aquel brebaje que me devuelve a la vida. Y tú lloras, tus lágrimas, un tesoro, tiernamente me dices que no te deje, que me quieres para siempre. Yo te digo que te quiero, te abrazo tan fuerte y duele. Sabes bien lo que es querer tanto que te duela. Y nos lastimamos, nos abrimos las heridas y las lamemos, nos curamos con saliva y con amor y nos lastimamos más y más. A cada momento puedo sentirlo, estamos a punto de explotar. Tú gritas, yo siento como mi pecho se desgarra, tus labios están llenos de la sangre que brota de mis heridas. Cúrame, te digo, Lastímame, quiero que duela, quiero que mi cuerpo refleje la pasión que siento por ti y tú lo tomas, metes tu mano y lo tomas y lo muerdes. Mi flujo vital escurre por las comisuras de tu boca mientras terminas de devorar mi corazón…
Tercer Encuentro
Por la mañana despertamos abrazados, nuestros cuerpos agazapados. Cuando yo abro los ojos, los tuyos me miran apaciblemente. Cómo estás, te pregunto y tú sólo sonríes. Quiero repetirlo, me dices, Pero por cuánto tiempo, te contesto, Para siempre… Te quiero para siempre. Y mientras me tomas por los cabellos sé que nos amaremos mientras dure esta noche. Este sueño hermoso del cual ya no quiero despertar.
Que no entienden que tus labios y mis labios saben entenderse mejor por si solos.
Que los pensamientos están demás cuando los cuerpos se reconocen como viejos hermanos.
Lo he pensado y pensado y pensado, mira que enamorarse a los 50 años es difícil, cuando las carreteras no sólo han sido recorridas, sino que ya los baches de la edad se dejan sentir a cada kilometro.
Pero te apareces así, transparente, tus ojos que me miran y me emocionan como si yo fuera un chiquillo otra vez. Quince años eran tan pocos… estos días rogaría tener muy poco.
Mira que no sé que ves en mí, creo que tú eres la loca de la relación, yo sólo el antisocial. Pero eso sería asumir que tenemos una relación. ¿Y que tal si sólo yo te amara como loco, mientras tú, permaneces tan indefinida como quieras gozarlo? No necesitas amarme de vuelta, no sería la esencia de un verdadero amor. El verdadero amor es entregarlo todo sin preguntar nada a cambio ¿no crees? El amor, sin número del servicio social, sin cuenta bancaria, ni siquiera cepillo dental.
Pero podremos hablar de amor, si ni siquiera estoy seguro de si lo que siento es estar enamorado, puede ser como ya tantas veces el temor a la soledad, el deseo de terminar ese largo romance con ella y comenzar uno contigo. Pero puede ser que sea la comodidad, de tener una sonrisa que me reciba en casa, unas piernas que me cobijen en las noches de invierno y una boca con la cuál charlar a la hora de la comida.
No, no estoy seguro tampoco de que sea eso, aún si esto no fuera amor, no puede ser algo tan banal como una necesidad. No es mi naturaleza, me gusta estar solo y no quisiera sacrificarlo. Dime entonces si no es amor el querer que interrumpas mi privacidad. No sé, no puedo dejar de pensar en ti. Creo que Dios es un hijo de puta, cuando uno está decidido y quiere abandonarlo, a él se le ocurre que ese es el mejor momento para enviar a una persona como tú, que me revuelva el mundo, que me haga querer volver a escribir a pesar de haberme retirado hace versos de esa profesión. Y mírame, escribiendo sin el mayor pudor ortográfico, nada de métrica, nada de sintagmática, sólo sentimientos, sólo palabras queriendo desahogar lo que siento. ¿Qué siento? Que te quiero, que quiero quererte, que quiero darte el tiempo y que me des el tiempo para enamorarme plenamente. Siento que la vida se me acaba, que me pone triste el que no estés, que me pone loco el que aparezcas. Creo que me importas, como si fuera un interés puro, como si realmente no fueran dos días de conocerte, como si te quisiera de toda la vida.
Pero a los 50, no se pueden permitir esos bríos, uno debe mantener la calma y pensar que tal vez las parejas si sean para siempre, pero el corazón, los pulmones y demás ya se están por acabar. Que tal vez la mente no ha olvidado como amar, pero el cuerpo esa clase de amor no puede soportar. Quisiera poder tener tu edad, tu inocencia y tus bríos. En cambio me encanta contrastar, tienes suerte de que no sea yo un viejo raboverde cualquiera, en verdad que el carisma que me corresponde difícilmente podría alguien más superar.
En fin, balbuceo otra vez como jovenzuelo… Sólo quiero decirte que en estas palabras no tengo nada que decirte, que sólo siento lo que siento, que me siento enamorado, que en este momento estoy desesperado por no tenerte frente a mí, que evoco tu recuerdo, tu sonrisa y tu mirada y a cada momento siento que me pierdo, que se inclina mi balanza, que quiero tenerte cerca, que no me importan edades y compromisos sociales, disculpa sino soy tan buen prospecto… Pero sólo esto tengo para ofrecer. Si tú quisieras tomarlo…