jueves, 7 de mayo de 2009

Indigente Iletrado




Ándele, escribanos un cuento. No importa la extensión, ni el tema, sería muy importante para nosotros si lo hiciera usted. Mire he estado rastreándolo por todo el país. Debe entender que para nuestra editorial sería un gran logro si usted nos hiciera ese favor. Pero ¿por qué dice que no puede hacerlo? Si usted es conocido en todas partes, su fama trasciende a través de ciudades. Por dios, no creo que haya una persona que no haya escuchado de usted, el señor cuenta cuentos. ¿Cómo que no tiene historias que contar? Si es bien sabido que usted no sólo conoce millares de relatos populares, sino que también sabe improvisar en los momentos adecuados, como aquella vez que se encontró con el presidente, el cual al ser su admirador sabía cada uno de sus cuentos y quería escuchar uno nuevo y original. Entonces usted improvisó todo una historia que bien podía haber sido una novela. Su capacidad creativa parece no tener límites. ¿Cómo que no sabe contar? Hombre, sino sólo solo es un buen orador, también sabe sacar a relucir sus relatos en el momento adecuado. Historias de amor para las jovencitas. Política para los eventos de sociedad. Fantasmas para los niños. Hadas y duendes para los más jovencitos. Erotismo y sensualidad para los jóvenes. Usted es la única persona que ha tenido por lo menos una historia de cada tema que pudiera yo nombrar. ¿A qué se refiere con eso de que hoy no puede? Por favor, créame, ha sido una larga búsqueda. No fue fácil rastrearlo, a cada lugar que iba había un cuento suyo pero ni rastro de hacia adonde había ido. Es usted escurridizo y cuando por fin lo encuentro me dice esto. Tiene que entenderlo, es muy importante para nosotros si usted se dignara a hacerlo. ¿Cómo que usted no es tan importante? Es una leyenda viviente, es todo un personaje. Es usted el quijote. No, es más grande que el quijote. En verdad, no estaría yo aquí sino fuera así. ¿Quiere limitarse a la tradición oral? No digo que la tradición oral sea incorrecta, es cierto que muchas de nuestras historias populares se han salvado gracias a ella. Pero también es cierto que la palabra escrita nunca muere. Si usted nos escribe un cuento, entonces sí será inmortal. Sería el evento más trascendente en la historia de la literatura del país. No, no exagero, realmente es usted una inspiración para todos los artistas del país. ¿Qué me dice, hombre, podría hacerlo usted? ¿Pero por qué no? ¿Cómo que no sabe escribir? ¿Analfabeta? No lo entiendo. ¿¡Cómo qué nunca estudio la primaria!? Lo que hay que ver hoy en día…


Nota: Y para los que no lo conocen, el hombre es una inspiración. He aquí su blog: Indigente Ilustrado

3 comentarios:

Olimpia dijo...

Ya declárale tu amor :)))))
;)

Wikernes dijo...

Precioso. Por cierto, esta lectura me recordó una historia que nos leyó un profesor cuando estaba en preparatoria, básicamente trataba de la historia de un hombre que era algo muy similar a un portero, pero con el cambio de gobierno se le asingó que en su trabajo tenía que escribir el nombre de cada persona que entrara y/o saliera del pueblo, pero como no sabía leer lo sacaron de su trabajo, así que lo mejor que se le ocurrió fue volverse comerciante. Viajaba fuera de su pueblo para comprar cosas que no habían el él y las vendía ahí. Al final terminó por tener una tienda muy grande e importante, se hizo adinerado y donó una buena parte de su dinero para mandar a construir una escuela. Justo después de ese hecho, en el pueblo quisieron felicitar al hombre por su labor entregándole las llaves de la ciudad (ah chale, trasque era pueblo, jejeje) y le preguntaron si de casualidad había preparado un discurso para leerlo en ese momento, a lo cual respondió que no, que no sabía leer y por eso no sabía qué decir. La gente se sorprendió mucho, y dijo "Sin saber leer ha logrado tantas cosas, y si hubiera sabido ¿qué hubiera sido de usted?", a lo que el hombre respondió "Yo sí lo sé, habría sido el portero del pueblo."

Ayooo X

Eco dijo...

Olimpia: Lo curioso es que no estaba escribiendo pensando en él...

Wikernes: Era el portero del putero (o del prostíbulo) que si hubiera sabido leer no se hubiera movido de ahí. A mí en lo personal se me hizo mamona esa historia jajajaja

Si la gente quiere trascender lo hace, sin importar si sabe leer o no.


En fin, no hay que leer tanto a Paulo Coehlo