sábado, 19 de enero de 2008

Olores desodorante

Salí a la calle, cajetilla de cigarros en mano, encendedor en la otra, estaba dispuesto a encontrarte. Caminaba sin rumbo pero mis pasos acostumbrados a tus recorridos me llevaron directamente a “la canarita del tiempo”, el trovador en turno tocaba aquella canción que siempre me recuerda levemente a tu imagen. Propiamente instalado en una mesa ordené un café que cinco minutos después cambiaría por una cerveza. Fumaba ya el tercer cigarrillo cuando decidieron tocar tu canción, pero al no sentirte cerca salí del lugar para nuevamente entremezclarme con los comunes trausentes.

Dos cuadras más adelante un culobonito pasaba frente a una manada de ñiles, los cuales lanzaban toda clase de piropos desde sus fauces. Unos pasos más y una desafinada serenata de parte de un fulano bastante idiotizado hacía sonrojar incluso a la semidesnuda estatua a la cual se dedicaban sus idílicos cantos. Vi también a una mujer que tenía tu cintura, después de seguirla unos cuantos metros choqué de frente con nuestro primer nidito de amor, aquél hotel en el que cuando fuimos jóvenes…

No, Vamos déjate llevar, Es que no estoy lista para esto, Pero sabes que te amo, Yo también te amo, Ramiro, pero tengo miedo, Sabes que no va a pasar nada que tú no quieras, Es que… te amo…

Estuve a punto de entrar pero probablemente al encargado no le agradaría mucho que yo me interesara por un cuarto vacío. Además no tenía dinero para desperdiciar en pendejadas, sólo lo suficiente para mis cigarros y más cervezas.

Encaminé mis pasos hacia el jardín principal de la ciudad cuando me di cuenta de que llevaba más de veinte minutos con una colilla en mi mano y ningún cigarrillo en mi bolsillo. Una rápida visita en aquella farmacia me recordó esa ocasión cuando pasamos por dos paquetes de preservativos, unas frituras, un par de cervezas y aquellas pantis que a ti te habían parecido divinas.

Ya en el jardín encontré a un par de viejos amigos de mi adolescencia, fumamos un poco, discutimos acerca de lo poco que habíamos cambiado, de cuando sería nuestra próxima reunión y acerca de si seguía manteniendo relaciones contigo. Les dejé mis cigarros para cuando decidí volver a casa.

En la tienda todo era orden, tomé una Coca-Cola, un seis de cervezas, un paquete de Sico y sólo esperaba a que la señorita pechoslindosmeencantaríaestarcoalguiendetúedadperosólotengodiecisiete terminara de guardar todo en una bolsa para salir rumbo al departamento a sólo dos edificios de distancia.

Dentro seguía el mismo caso de nuestro último encuentro, la ropa interior arrojada por la sala, el sillón con esa mancha de vino a punto de secarse, las llaves perdidas debajo de la cómoda, la comida aún sobre la mesa, el hedor a sexo húmedo, viscoso y caliente en el aire y adornando toda la escena, tu cuerpo sobre mi cama aún desfallecido.

Deposité un beso en tu frente, al cual ni siquiera reaccionaste, tomé unas truzas limpias, mi toalla y pasé directamente al baño. Ahí puse a llenarse la tina mientras quedaba completamente desnudo, me arrojé al agua y corrí la cortina, cerré los ojos y por un instante, te sentí.

Asomé mi cabeza por el hueco entre la cortina y la pared para ver por la puerta abierta que seguías dormida. Cerré mis ojos nuevamente y me di cuenta que lo que sentía era tu olor que estaba junto a mí, tomé mi brazo y ahí estabas, en el otro, en mis piernas, en mi espalda, incluso en mis ojos. Me lavé por un lado, por el otro, detrás de las orejas y sobretodo en las partes que estuvieron dentro de ti, sólo para darme cuenta que a pesar de mis intentos todo tu olor estaba dentro de mi cuerpo, que lo que buscaba estaba ya dentro de mi habitación.

Salí de la bañera y me acerqué a ti, sonreías, me mirabas a los ojos y con esa expresión tuya entre excitada y divertida me dijiste:

“Mira, mi sexo huele a ti”

Bajé, lo respiré y ahí fue donde todo volvió a comenzar.

2 comentarios:

Wikernes dijo...

"Además no tenía dinero para desperdiciar en pendejadas, sólo lo suficiente para mis cigarros y más cervezas."

¬¬

Eco dijo...

Jejejejeje, es un personaje que me gusta, al que le importa más el vicio que las necesidades básicas, por ejemplo, ahorita son casi las 2 y no he comido nada, jejeje

Con gastritis, eso es lo peor, pero en este momento estoy haciendo algo importante, leyendo tus comentarios, en tu blog y en el mío.

Es una parte de mi personalidad.