martes, 5 de febrero de 2008

Bromas Pesadas

La joven estaba sentada en el pasillo, típica oficina de escuela nivel secundaria, con un escritorio donde una descuidada secretaria está pintándose las uñas, o la cara o arreglándose el cabello o leyendo una revista o coqueteando con el director o fingiendo trabajar, pero sólo fingiendo. El asunto había sido por “un compañerito” que le había hecho una broma a ella y ella otra a él y siguieron el uno el juego del otro hasta que la cosa termino siendo un llamado a la dirección. Se me van ahora mismo con el director, había dicho la maestra y ambos, con la cola entre las patas como suele decirse, tuvieron que ir a la increíblemente aburrida oficina a esperar su castigo. Marco había pasado ya hace 20 minutos y todavía se podía escuchar los reclamos de parte de la máxima autoridad. Que si habían pintado las paredes blancas con groserías, que si habían destruido parte del mobiliario, que si no se debe tratar así a las demás jovencitas, que si esto y que si lo otro. A Laura la verdad eso no le importaba, todo había comenzado por culpa de Marco, aunque ella así lo hubiera deseado fue culpa de él. A ella siempre le había gustado, pero este chico era uno de esos niños que nunca madurarían, haciendo bromas y comentarios bobos, haciendo imposible acercarse a él. Por eso ella había optado por la respuesta más obvia, seguir con su juego. Un día él le había levantado la falda, al día siguiente ella lo había mojado. El remato pegándole un chicle en el cabello y ella siguió la misma estrategia pegándolo en su banca. Semanas después ambos habían sufrido tantas bromas pesadas que incluso se reflejaba en su aspecto, ella por ejemplo, había perdido un mechón de pelo, tenía una mancha de pintura en su suéter, hubo unas pantaletas que habían quedado inutilizables, sus lentes se habían roto… Y hoy por fin habían tenido que ir a la oficina del director, pues los dos terminaron en terrible pleito.

La cuestión fue que desde la hora de entrada ese preciso martes, las cosas se hicieron muy intensas. En la primera clase ella le había volcado un par de cubitos de hielo en la espalda y el había hecho un gran barullo por lo mismo frente a todo el salón. En la segunda clase, Marco pensó que era una buena idea calentar su banca con un encendedor, por lo que Laura al sentarse dio un gran brinco y fue a quejarse con la maestra. La tercera y la cuarta clase no variaron mucho. Y en el receso… se desencadenó todo. Apenas inició el receso Laura partió a buscar a Marco, sus amigos dijeron que estaba en el baño, solo y previeron que habría algún problema, por lo que fueron a avisarle a todos los compañeros. Ella sin dudarlo ni un segundo partió al sanitario y viendo al chico dentro, entró y se encerró con él. Al salir ella con la blusa rasgada, el suéter manchado y escurriendo sangre, así como él arañado, con los labios hinchados y notoriamente desgastado, no podía esperarse menos de parte del prefecto que los llevo directamente a la oficina del director.

Marco sigue adentro de la oficina y la secretaria ni siquiera mira a Laura, por lo que ella aprovecha para recordar a detalle como ocurrió todo. Al entrar al baño, notó inmediatamente que sólo estaban Marco y ella en el mismo. Decidió que ese sería el día. Mientras él seguía sorprendido por la acción de ella, Laura se lanzó a sus brazos y lo besó. Siendo correspondida en el beso y sabiendo que no tendrían mucho tiempo le susurró al oído un vamos a hacerlo Marco, me has gustado desde siempre, con lo que él no puso reparo. La acción fue tan rápida y pasional como sólo puede serlo en esas etapas de la juventud. El suéter voló al suelo sucio, la blusa fue torpemente arrebatada, ella mordía los labios de él y a su vez, era torpemente tratada de penetrar. Ella lo ayudo a entrar mientras sus uñas exploraban violentamente la espalda de su joven amante y él con cada arañazo envestía con mayor fuerza. No fue cuestión de mucho para que él se corriera y ella estuviera a punto de sentir su primer orgasmo, sin lograrlo debido al dolor.

Ella después de media hora de estar en la oficina con la secretaria es llamada por el director, sin que Marco hubiera salido del cubículo de este, el director la mira levantarse de manera extraña, tambaleante, pensando que estaría cansada por la pelea en el baño, ella al entrar no puede evitar mirar a la cara a Marco, mostrar una pequeña sonrisa de complicidad, lamerse los labios y pensar que justo unos segundos antes, en la oficina con la aburrida secretaria, con sólo recordar lo que sucedió en ese baño (y un par de dedos de más) había conseguido su primer orgasmo.

2 comentarios:

+*¨^¨*+ Un AnGe MoRt •·.·´¯`·.·• dijo...

Hi!

jeje... Error de dedo n mi entrada, grax por la correccion, rulez es con S no? o fue aproposito?

En fin sabes llegue a pensar q no t pasearias mas por ahi... q bueno q sigues concurriendo.

Yo siempre veo a ver q hay de nuevo por aqui jeje xD y me gustaaa... me gustan ste tipo de historias m fascina imaginarlas jejeje ejem... ups mira t dejo este link para q leas algo asi jejeje http://laninfavouyerista.blogspot.com/ El blog de una comadre xD

Saluditos...

Wikernes dijo...

Jeje... qué poca.