viernes, 15 de enero de 2010

Don Perdedor

Rayos, aquí viene el baboso de Enrique a hacerse el gracioso. En verdad hay personas que no logran entender la realidad. Parece que conociera todas las reglas no escritas para hacer sentir incomoda a una mujer, además de que es muy feo. Veamos… En primera, su cabello es un desastre, no sólo pareciera que nunca se peina, sino que lo tiene descuidado y grasoso, ni quien quiera tocarlo, tenerlo cerca si quiera. Su ropa, es como si su madre todavía se la escogiera. Es ropa de niño, tal vez de ñoño, vamos que se parece al primo del príncipe del rap. Además de eso no se afeita la barba, no bien, siempre tiene un poco de barba en ciertos lugares inconvenientemente estratégicos, nada peor que besar a un chico que no sabe quitarse el bigote.

Pero eso no es todo, juega videojuegos, cree saber mucho de la licenciatura, cree que cuestionarse de todo en la vida es interesante, aún si se trata de por qué los palillos son de madera o por qué el sol sale por el este. Cree que es gracioso, hace chistes malos donde siempre ríe solo. Cree que por ser parte del equipo de football (como aguador) es cool. Nunca, nunca para de hablar, siempre tiene algún tema que a nadie más le interesa para ser el centro de la conversación. Por dios que es desesperante. Pero claro, es especialista en hacer sentir culpable a la gente. Camina como animal herido, con la joroba bien pronunciada, con cara de tonto y su ropa de niño, es como si llegara a postrarse frente a todos nosotros a decirnos “estoy indefenso, no valgo la pena, no me hagan nada”. Tanto así que ya ni es divertido burlarse de él.

Me lleva, ya me vio, viene para acá, seguro me va a decir una idiotez típica de él y como siempre tengo que fingir que es interesante, inventar una excusa para salir corriendo lejos de él, sin que se sienta demasiado ofendido. Pero bueno, quien sabe, tal vez debajo de toda esa capa de inseguridad… Ya viene

— Hola, Érica, me preguntaba si podría invitarte a la disco del jueves, podría ir por ti a tu casa y pasárnosla bien, ¿que dices?

— Ay, Enrique, tú y tus ocurrencias, eres muy gracioso, ¿sabes? Disculpa que no me quede más contigo, pero tengo que ir a buscar al maestro Arredondo para entregarle el ensayo final, nos vemos.

Esa Érica está bien buena, habrá notado ¿qué le estaba viendo las tetas? Está vez no se pudo, mendigo maestro Arredondo, pero para la próxima segurito cae. Entonces sí la voy a tener en mi casita y ni quien la pueda salvar. Va a ser como en mis hentai donde ellas no paran de gritar de placer… Tal vez a Érica le guste el hentai, le preguntaré la próxima vez. Ohhh, ahí viene Rubí, haber, a enderezar la pose, espero esté bien mi cabello, mi aliento… no hay tiempo hay que decirle algo ingenioso antes de que se me escape.

— ¡Oye Rubí! ¿Sabías que el oso panda está en peligro de extinción? Lo dijo Jack Black en la tele…

1 comentario:

C.Sibylle d' C. dijo...

Aún sigo pensando a quien me recuerda... a quien ...