sábado, 23 de enero de 2010

El sentido de la vida


Escribo una columna de consejos para despertar la sensibilidad al mundo de las personas comunes. Son consejos tan torpes y estúpidos que me da pena que sea eso lo que me paga la renta. Es cierto que sigo escribiendo mi novela, pero de algo tengo que vivir. Es increíble la cantidad de personas que necesitan “superación personal”. Sólo tienes que decirles que sean felices en palabras rebuscadas y todos se lo tragan. Es increíble como somos decadentes el día de hoy, necesitamos que alguien nos diga como vivir la vida, decían que la felicidad no se podía comprar y sólo mira en tu librería más cercana, tendrás mínimo treinta bestsellers ofreciéndote las respuestas para vivir sano, feliz y tener todo el sexo del mundo.


Por eso es que yo tengo chance, los padres no saben que hacer con sus hijos, los hijos no saben que hacer con su vida y yo sólo tengo que decirles lo que ya saben (o deberían saber), que la comunicación es la base de una buena relación, que hagan de la vida lo que tengan ganas de hacer y que todo el mundo cometemos errores. Pueden decir que soy optimista, lo cierto es que sólo soy observadora. A través de los años he podido observar lo que las personas buscan, lo que quieren escuchar. Por eso tiene éxito mi columna. Por mí que todos se vayan al infierno mientras me lean y por ende, tenga suficiente dinero para comer. De eso es lo que se trata la vida.

2 comentarios:

suspiros dijo...

no esperaba ese final, creo que sentí estrujado el estómago, tienes la habilidad de dar un vuelco al final de tus historias...me gustó

Wikernes dijo...

De acuerdo, esta es la última entrada que recuerdo haber leído.

Hasta pronto, espero yo.