sábado, 18 de agosto de 2007

De donde Dios perdió el camino

Ella se acerca al hombre de traje pidiendo sólo un poco de atención y un par de monedas, él se aleja de su contacto sacudiendo su Armani como si ella tuviera la peste, ella cae al suelo a causa del empujón del licenciado. Y nadie le ayuda a levantarse.

—¿Señor, no me da para un taquito?

—Sácate pinche niño mugroso.

—Oiga María, ¿Cuánto cuesta la muñeca? —pregunta la joven.

—70 pesos señito, (y mi nombre es Lucila)

—Híjole, fijese que nada más tengo 50, pero está bien bonita…—dice la joven con la muñeca ya en sus brazos.

—Es que no se la puedo dar más barata… (y me pasé todo el día tejiendola)

—Andele señora, dejemela a 50 — propone con el billete ya fuera de la cartera, de la cuál asomaba otro billete de 100 pesos que la señora nunca notó por estar en el suelo.

—Bueno, pues ta bien (aunque pierda 20 pesos, capaz que hoy no como nada)

—Gracias, ¡muchas gracias! —se despide la joven, guardando la muñeca en la mochila junto a su ipod.

El señor tiene a su perro de raza enfermo y decide llevarlo al veterinario lo más pronto posible. Después de una consulta descubre que el pobrecillo necesita una operación de $10 000 para poder seguir viviendo, sino puede que no aguante más. El hombre paga el precio sin chistar, el dinero es poco comparado con el valor sentimental del animal.

Un anciano vagabundo se encuentra pidiendo dinero en una esquina, un joven intelectual se le acerca y le pregunta si no le da vergüenza estar causando lástimas en la calle, el viejo no encuentra como excusarse y el muchacho se aleja caminando y haciendo todo un monólogo acerca de cómo hay tanta gente inútil pepenando en la calle. Lo que él nunca supo es que el anciano había sido despedido en un recorte de personal hace años, que trabajó de albañil un par de años más hasta que ya no pudo cargar, que tiene cinco hijos de los cuales cuatro ya se casaron y no lo visitan… mucho menos le dan dinero, que el quinto hijo estaba estudiando pero acaba de embarazar a su novia, que su mujer trabaja limpiando casas y lavando ajeno. Que dentro de un par de meses se dedicará a vender cacahuates en la calle, sólo para ver día con día que su hernia empeora cada vez más.

Mamá ¿este año vendrán los reyes magos? No ¿En serio no van a venir los reyes magos? No ¿Mamá por que no van a venir lo reyes magos? Por que los reyes magos no pueden visitar a los jodidos.

Es cierto, todas estás historias son una completa ficción, la realidad puedes sentirla, olerla, escucharla, verla y en el peor de los casos probarla. La realidad está a tu lado cada día, pidiéndote sólo un par de monedas. ¿Es tu culpa? Probablemente no.

¿Deberíamos tratar de ayudar a cuanto perro callejero vemos atropellado?

1 comentario:

Pequeña Saltamontes dijo...

Deberíamos no ser hipócritas con nosotros mismos...