sábado, 18 de agosto de 2007

Txm

Me dices que no vas a volver, mientras tus palabras comienzan a volar con tus recuerdos, esos recuerdos que cada vez se van alejando por el cielo como si fueran las gotas que lentamente resbalan en mi ventana. La lluvia adorna el día de hoy, justo como el día en que partiste con tus maletas, tus reproches, tu seno conciliador, tus cartas, tus versos, tus manos y mis recuerdos, todo se fue contigo en ese boleto del tren que te llevaría a tu destino.

Me dejaste una fotografía donde estoy tan cerca de ti, abrazándote de tal manera que pareciera que nunca te iba a dejar ir. Me dejaste tus manías de no romper espejos, de no decir mentiras piadosas ni aceptar propuestas indecorosas. La forma de preparar el café también fue obra tuya, así como el dejar siempre la puerta abierta por si se presentaba la oportunidad de que regresaras.

Ahora todo es frialdad, en el trabajo la gente nota mi falta de estímulo cuando de casualidad se topan con mis manos frías y mi sonrisa congelada. Pero el calor sigue estando en algún rincón de mi cuerpo, esperando a detener su paso y que el fuego se consuma hasta la última ceniza.

La comida se enfría elevándose hacia la libertad de mi ventana en forma de vapor, el humo la acompaña mientras la ceniza cae en el plato que no me decido a comerme, dejo que el cigarrillo se consuma a tal grado de quemar mis manos, sólo para poder comprobar que mi cuerpo sigue vivo.

Si tuviera un deseo, si tuviera un sueño, si tuviera un anhelo, si tuviera una ambición, una misión, una visión, una realidad, una oración, una canción, un poema, un verso, una frase, tan sólo un pequeño trozo de lo que me diste, pero todo se quedo atrapado en el mismo espejo que guarda tu reflejo intimando con el mío.

Sólo pido con lo que queda de mi voz que no regreses, no quiero que me mires a los ojos y observes como se consumió tu propio destino, no quiero que mires, que me adelanté a lo pactado, no quiero que tengas que ensuciar tus manos y después de ver seis metros abajo veas que mi rostro sigue intacto.

1 comentario:

Pequeña Saltamontes dijo...

Alguna vez escribí algo similar.

Quizá algún día comparta ese escrito contigo.