sábado, 18 de agosto de 2007

Árbol de poemas

Yo tengo un árbol de poemas, lo riego y lo abono con sentimientos, y él me da frutos de su amor. Por las mañanas un chorrito de agua, por las noches un poco más. A veces llega a tener plagas de las que me deshago rápidamente, todo por qué se mantenga sano.

Yo acostumbro a tener citas, para cuando consigo una rosa, mi árbol ya tiene un poema hecho, con magnifica forma en cuanto a las letras y con mucho sentimiento. Cuando arrancó el poema de sus ramas, una lagrima escurre de una de sus hojas, como si fuera una gota de rocío.

Al llegar a mi cita, primeramente entregó la rosa, blanca o roja, dependiendo del tipo de mujer. A continuación leo el poema, el cual fácilmente la conquista, pero ellas difícilmente llegarían a entender de donde salió, o lo que en realidad significa, para ese ser especial.

Por la noche, no sólo tengo su cuerpo en mi cama, sino su corazón en mi palma. Es sumamente fácil conquistar a una mujer, sólo bastan las palabras exactas, el sentimiento, el sentimiento es irrelevante. Ellas me dicen que me aman, que han soñado conmigo previamente, que les encantó mi poema, que no podrán vivir sin mí, que es su primera vez y que solamente lo hacen por amor, aún cuando ese amor se formó en una sola noche. Es fácil que una mujer te entregué lo que tiene en medio de las piernas, una vez que ya te ganaste lo que está escondido, casi desaparecido, cerca de sus tetas.

Un orgasmo después, más frases melosas, un par de cigarrillos, un abrazo que se extiende toda la noche y verla dormir entre mis sabanas; ya estoy preparando café, en mi cocina, pensando en cuantas mujeres he “amado” de la misma forma, teniendo la suerte de saber la formula infalible para conquistarlas. El café humeante llega a mi garganta cuando me asomo por la ventana y en el frío exterior, a pesar de los vidrios empañados, puedo distinguir a mi árbol de poemas, con una gota de rocío, que más bien parece una lágrima, escurriendo por cada una de sus hojas. Probablemente llora por otra mujer que no he conseguido amar. Ella está despertando, espero quiera café, no creo poder ofrecerle nada más.

1 comentario:

Pequeña Saltamontes dijo...

Vacío.

Así es el vacío.

¿Los acentos que no iban fueron a propósito?