sábado, 18 de agosto de 2007

Real

La ansiedad me consume, sabía que este día llegaría en su momento y a pesar de eso no me siento listo, me quemó los dedos en el justo momento de que el cigarrillo llega a su fin y no me doy mucha cuenta de ello pues mi costumbre de fumador me entretuvo en sacar el siguiente. La espalda comienza a dolerme a causa de la superficie irregular de esta maldita pared en la que estoy recargado, pero no tenía donde más esperarte en está ciudad extraña, no porque no sepa moverme en ella sino porque todavía me desconoce, curioso fenómeno vivir por más de una década en una ciudad y ella no se acostumbre a ti.

Mi traje se mancha un poco por la pared pero sigue haciéndome lucir lo suficientemente atractivo como para que una joven que espera en la acera de enfrente se fije detalladamente, mirando mis ojos y mis manos, lo hace disimuladamente pero no importa parece ser de las que no les agrada mucho el olor a cigarro. Termina el cigarro, un par de vibraciones en mi pantalón, no necesito contestar, me estás esperando, un giro de llave, romper un poco la inercia, diez minutos después estoy tocando a tu puerta.

Primera reacción: felicidad.

Primera acción: beso.

Segunda reacción: sorpresa.

Segunda acción: separación de cuerpos.

Tercera acción: enojo.

Tercera reacción: puñetazo directo a mi mejilla.

Siempre trato de olvidar que tú eres una de esas chicas a las que no les gusta el cigarrillo.

Película: La trama de dos pubertos que se quedan solos un fin de semana, sin padres se sumergen en videojuegos, pornografía y comida chatarra. El problema radica cuando una joven vecina quiere hornear un pastel de cumpleaños y cierto repartidor de pizza.

Pero no, no vimos esa cinta, apenas estaban pasando las primeras escenas cuando notaste que un ritmo tan lento probablemente apresuraría las cosas. Animaciones japonesas, pueden resolver más de un problema: puedes entretener a los niños con ellas, deshacerte de más de un pervertido adicto a la pornografía que sólo pide más e incluso elaborar ensayos a partir del tema hablando de Japón como si realmente la cultura nipona se delimitara a un fenómeno tan peculiar como una simple animación.

La comida casera es la mejor, sobretodo cuando la comida casera se pide a un repartidor, lo que digo es que la comida rápida no es tan mala, sobretodo cuando decidimos ordenar comida china. Hablamos cordialmente en la mesa, preguntándome por mi carrera, mi familia, el automóvil, que tan cansando fue el viaje y por supuesto, cuantos cigarros fumé. Yo por mi parte te pregunte, por tus padres, por tu nuevo peinado y por supuesto por tu escuela. Nunca tocamos ciertos temas, casi nunca.

Día – crepúsculo – noche.

Cada vez la situación se tensa más, es evidente que hay algo que aún no salé a relucir, vas a encender la luz pero tomo tu mano y nos dirigimos a tu alcoba, en ese momento siento como toda tu energía se dispersa de manera caótica signo evidente de tu nerviosismo, tranquilamente me despido de ti con un pequeño beso pero me pides que me quede aprovechando que la casa esta sola mientras me jalas hacia ti y caemos ambos sobre tu cama.

Tiemblas un poco cuando me acerco a ti y con mis labios ardientes beso los tuyos que parecían estar pidiendo mi calor, pues al igual que tus manos que se cruzan frente a mi, están a punto de congelarse. Todo lo hacemos lentamente pues me mides el ritmo, no me dejas moverme tan libremente y en el momento que mis manos tocan alguna parte de tu cuerpo, sutilmente tomas la mano correspondiente con una de las tuyas y entrelazas mis dedos con los tuyos.

De momento me siento inseguro, espero sexo sexo sexo sexo

Y sí, el sexo no llegará, pues te pones de espaldas a mí, te abrazo por encima y tu pones mi mano en tu seno, quiero juguetear con tu pezón y suavemente me pides no… thumb thumb… thumb thumb… te beso la nuca y tú te acercas más a mi cuerpo, estoy seguro que está noche serás mía, sufro de una erección pero no parece inmutarte ni siquiera cuando me acerco más a ti, besándote con más insistencia.

Thumb thumb… thumb thumb… giras y una de mis manos queda atrapada bajo tu cuerpo mientras la otra la colocas nuevamente en tu pecho… thumb… thumb… un suave beso en mis labios y en ese momento caí.

El sol entra por la ventana como juez inquisidor tratando de encontrar la brujería que no fue cometida, al momento de abrir los ojos tomo conciencia de nuestra desnudez, seguimos abrazados y tengo miedo de haberte penetrado. Abres los ojos, me miras y sonríes, ningún asomo de otro sentimiento más que amor en tu mirada… un dolor, un pequeño dolor que no encuentro de donde procede, un pequeño olor a sangre esparcido por la cama, dentro de las cobijas, en nuestros cuerpos, me besas y el dolor se intensifica, me miras y se vuelve cada vez más evidente en ese momento tú eres la que toca mi pecho, una gota de sangre se queda en tu dedo y delicadamente la lames, al igual que mi herida, que cada vez arde con mayor intensidad, limpias mi pecho con tu lengua teniendo cuidado de no lastimar mi cicatriz.

El café huele delicioso cuando me lo ofreces con tus dos manos, poca azúcar y sin crema, el tuyo se ve más espumoso evidente efecto de la crema, después de unos segundos de silencio en el que el vapor del café se confunde con nuestra plática exclamas: “Este café es delicioso”.

1 comentario:

Pequeña Saltamontes dijo...

Ah qué imaginación la mía.

¿Te quedaste sin corazón, pequeño Eco?